Le puse cara de aburrido y ella me sonrió con unos labios colorados como la sangre y me besó primero en los ojos, luego en los cachetes, la nariz, el cuello y al final en la boca. Sí, eso es, delicioso pero delictivo, tal y como dice la canción. Todavía recuerdo el sabor agridulce de aquellos horizontes rosa, como a jugo de piña con gusanitos gordos, de esos que se crían para carne de hamburguesa, humm, sí, su lengua de culebra que se enroscó en la mía y que despues bañó toda mi piel, desde los pies hasta la cabeza, y yo así y todo entregado como soy, le devolví el favor y tragué sus labios, sus mejillas, sus orejas, sus pezones negros y duros, su cadera, chupé su pelo, mordí sus uñas, arañé sus nalgas y lamí su precioso clítoris rosado. Otra pareja se encontraba allí con nosotros, un par de siluetas en la noche mágica que disfrutaban a nuestro lado, sudaban y susurraban palabras de amor y de odio y hasta sus gemidos se acompasaron a los nuestros como si las caderas de los cuatro gozaran de un mismo son.
. “¿Quién vive?” –preguntó una voz femenina en la otra cama-. “Santa y compañía” –respondí-. Una sombra se levantó en el otro extremo de la habitación y dijo a modo de presentación: “soy Cadencia y este es mi amigo Sario”. Estrechamos las manos y nos sentamos todos en la misma cama para hablar de la vida, los sueños y otras cosas que no recuerdo ahora. Sario, que era un tipo alto y con acento extranjero, sacó de un estuche de oro cuatro pepas y las repartió entre los presentes. Cadencia puso una de las pepas en la punta de la lengua y me la ofreció para que la tomara con mis labios, pero en lugar de hacerlo con la gentileza que generalmente me caracteriza, chupé su boca con la saña del sediento y me le tiré encima con una mezcla de deseo y de violencia, y justo ahí, en medio de Sario y mi compañera, nos mordimos el cuerpo entre gruñidos y arañazos mientras que los otros dos se masturbaban entre sí ayudados por nosotros que les ofrecíamos un espectáculo tipo “premium”, ayudas visuales, así, así, “frote que frote”, delicioso, humm, eso es...