El timonazo está funcionando. La última encuesta muestra que paró el desangre de uribistas hacia Mockus, que iba para triunfo en primera vuelta.
Rendón está usando las técnicas de Karl Rove, “El Arquitecto” de los triunfos de Bush. La principal, llamada “rally the base”, consiste en movilizar a la base uribista con temas polarizantes: con o contra Uribe (la extradición). Todo para tratar de revivir la polarización uribistas/antiuribistas, que Mockus voló en pedazos dejando a Santos sin mensaje.
La otra, robarle a Mockus el control de su imagen pública, jugándole a los prejuicios de la base: mostrar que no comparte los valores “colombianos” y por ende desprecia a las mayorías (ateo, admira a Chávez). Ahora la propaganda negra no es inventando, sino sacando de contexto las palabras de Mockus.
Jugando rudo refuerza el mensaje de Mockus, pero no le importa porque gana tiempo para segunda vuelta, dónde tiene mejor chance de alzarse con el tesoro escondido: los indecisos.