| Denunciante Notable
| Respuesta: Los mejores escritos poesteados en denunciando.
Ahí les dejo uno no publicado, es de un amigo. Espero lo disfrutan por su humor tan mordaz. Soledumbre Esta vez le había dicho que no, que el acto de hacer el amor se convirtió para mi en algo superfluo, que desperté por mi cuerpo un poco más de respeto e higiene hacia aquellos que sólo veían en mi un vehiculo para el éxtasis. De esa forma concluyó la intensidad para la chica que después de abordarme en varias ocasiones terminó por declarar su amor, fue patético soportar las 2 o 3 semanas que duró su intensidad. Primero los mensajes de texto al celular, luego las continúas llamada a mi número privado y después todo lo que se le venía en gana: Mandaba cartas, enviaba dulces, solía buscarme con esmero y sin medida, preguntaba a todos por mí, incluso se atrevió a brindarme su apartamento para vivir juntos. Pero lo más infame y humillante que determinó mi decisión, consistió en decirme que me amaba; ella ignorante de sus palabras no advertía que era más que incomprensible que una mujer amé a solo una semana de salir y en pleno acto. Nunca me entusiasme por llevar una relación formal con ella, sólo quería hacerle el amor y que ella me hiciera el oral-porque para eso sí era de las mejores-parecía una puta en la cama, cuando llegaba al orgasmo le temblaban las piernas y blanqueaba los ojos, incluso pensaba que ella iba a morir en el acto. A pesar de que tenía un hijo nada de ella había cambiado salvo sus tetazas que eran un poco flácidas, de resto poseía un cuerpo aceptable para un buen polvo; cierta vez ingresamos a una residencia después de buscarla por 1 hora; cuando yacía sobre ella sentí algo pegajoso en su coño, cuando inspeccioné lo que era, recibí una sorpresa al ver una mancha grande, extensa, roja en mi cuerpo y sábana, lo que recuerdo del momento fue las disculpas que me pidió. De mi parte, que nunca antes había presenciado tal cosa, le compartí que era excitante, que me gustaba ese olor de sangre vaginal; superado el acontecimiento retomamos la partida. La noche no fue mala después de todo, luego de dormir un poco llegó el mañanero y un hambre tenaz, el trasnocho más que evidente lo agotado con mayor razón, así que después de salir del motel procedimos a almorzar; una bandeja paísa y una cerveza bien fría sirvió para reponer energías necesarias. Luego de la despedida no me apeteció verla más en mi vida, era suficiente afecto haberle hecho el amor 9 veces y soportarla por 15 horas seguidas. Al siguiente día se repitió la historia con los detalles y la melosería, trataba por todos los medios evitar la presencia de ella, resultaba especialmente incomodo que a cada rato te dijeran que te amaban, que te querían, que te deseaban. Empezaba a comprender el fracaso de mis otras parejas. El deseo que tiene todo hombre es tener sexo y no verse obligado a mencionar palabra alguna de agradecimiento o enojo, sencillamente en caso de o, lo deja y emprende una nueva búsqueda de lo contrario se la folla 3 veces más y la despide. Pasó la semana y no tardé en convertirme en su látigo del desprecio, la insistencia apenas se notaba al pasar de los días, pensaba que tendría éxito, que por fin de una vez por todas iba a deshacer de ella y jamás volvería a buscarme; así fue. Al siguiente jueves despejé su solvencia de regresar, mi clara seguridad resultaba confirmándose con mi sucia frialdad; esa noche necesitaba un poco de cerveza con abundante tranquilidad. El plan no resultó malo, una noche con 7 birras y tres Tequilas son suficientes de excusa para conocer más chicas. Después de un tiempo de estar en aquel lugar no me había percatado de su presencia, por primera vez la veía allí sentada, logre adivinar en aquel momento su temperamento tranquilo y bello, su rostro no dibujaba errores, cada labio ofrecía la seguridad de un beso, el cuerpo algo perneado daba síntomas de locura reciente; su nombre correspondía a Leyda, sus amigos le llamaban “hada” debido a su belleza mezclada con algo de simpatía novelesca. Por fortuna un amigo la presentó a los demás miembros del grupo y en la siguiente hora me encontraba en una conversación animada sobre música y gusto personales con Leyda. Posterior a la charla con ella salí a darme un respiro, y aunque no tenía mente para otra chica siempre miraba a la que se atravesara por mi frente. Saludé a algunos amigos y sólo después de unos pitazos a un porro regresé donde ella, le invité a cerveza y aceptó, le pedí otro tequila sin razón; estando con ella en la barra del bar creía verme a mi mismo desde atrás e incluso desde ella. Sin ocultar secretos, mi imagen era triste. Era deprimente ver las circunstancias falsas e ingenuas que impulsan al hombre a gastarle dinero a una chica con el único propósito de un beso o una follada y aunque tenía claro que todo esto era producto de la marihuana resultaba indecoro seguir allí plantado. El reloj marcaba las doce a.m. y despidiéndome de todos llegué hasta ella a un punto donde no te puedes arrepentir; la primer intento la bese en la comisura de sus labios, el segundo intento era directo a sus carnosidades rojas pero fue frustrante al ver que ella cambió de dirección su rostro, aun no preciso el motivo del acierto en el primer intento, aunque pudo deberse a un descuido suyo o un convencimiento mío. Me sentí fatal al salir de allí, la borrachera me tambaleaba y la fuma me estremecía, en mi mano derecha estaba la cerveza a comenzar y cuando hube llegado a casa le bebí por completo para luego vomitarla. Cuando amaneció me sentía algo indispuesto, pero aun así me organicé para ir al trabajo, ya en la biblioteca la chica intensa procuró como siempre abordarme y como siempre la evadí, comprendí que ella sufría sin mi, pero era difícil estar con ella, no encontraba motivos para buscarla, al parecer todo lo que nos unía, ahora nos separaba, pero a mi juicio era mejor alejarnos. La contrapartida de ella consistió en popularizarme como sujeto malvado y odioso, que irrespetaba las mujeres hasta tratarlas como un patán, lo dijo a todos: A su amiga, a mi amigo, a su marido y quien sabe a cuantas personas más. Lo difícil no consistía en negar o afirmar lo imputado, acaso ¿se trataba de asumir mi responsabilidad sobre la arbitrariedad del asunto? No tardó en multiplicarse las opiniones sobre mí, llegaron a tal punto con las mofas que afirmaban que era merecedor de una medalla por ser tan valiente de follármela o que me merecía un puntapié por ser tan cochino. Después de unos días la calma retornó al trabajo, a mis compañeros les respondo con la mayor tranquilidad sobre el asunto, y comprenden que el motivo de la enemistad con ella se debe a mi tranquilidad y despreocupación. Por tal motivo nunca sentí la necesidad de hablar con ella sobre nosotros, la relación, la amistad, etc. Y Realmente sigue sin importarme lo más mínimo incluso su desprecio. A mi amigo Samuel que me dio su abrazo en muestra de perdón. A mis amigos y amigas que aun no se explican por qué.
__________________ Un libro es una cosa entre las cosas, un volumen perdido entre volúmenes que pueblan el indiferente universo, hasta que da con su lector, con el hombre destinado a sus símbolos. Ocurre entonces la emoción singular llamada belleza, ese misterio hermoso que no descifran ni a la psicología ni la retorica. Jorge Luis Borges. |