| Denunciante Popular
| Respuesta: Reinterpretando la Biblia El resto es conocido. Lot huyó de la ciudad y “el Señor hizo entonces llover azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra. Destruyó las ciudades y toda la región, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra. Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal” (Génesis 19-24/26). Esta descripción es considerada por los adeptos de la historia abierta como un tipo de explosión semejante a la producida por las bombas nucleares. La verdad es que la región de Sodoma y Gomorra se sumergió a las márgenes del Mar Muerto, que hoy tiene la mayor concentración de sal conocida. En Génesis 32, Jacob lucha contra un “ángel”, queriendo que él lo “bendiga”. Terminada la lucha, Jacob dijo: “Vi a Dios cara a cara”. En seguida, el Viejo Testamento desvía su atención para el Egipto, donde José, hijo de Jacob, es vendido como esclavo y pasa a progresar en la corte del faraón. Y así comienza la gran saga de la construcción del pueblo judío, relatada en detalles en el libro del Éxodo. “Dios” deja de significar Elohim para transformarse en Yahvé. Yahvé es bastante diferente de los “dioses” citados anteriormente. El actúa de forma calculista y vengativa, coloca a los hebreos a su servicio, como “su pueblo”. El estudioso Plínio Rollim de Moura formuló una teoría interesante sobre Yahvé. Para él, Yahvé sería la “serpiente” que provocó la “caída” del hombre, y habría sido condenado por los colonizadores del espacio a permanecer preso durante muchos siglos (probablemente en la Gran Pirámide). Suelto, Yahvé parte para la venganza utilizando a Moisés y al pueblo judío como instrumento de su expansión. Y las aguas se apartaron… El episodio de la travesía del Mar Rojo por Moisés y su pueblo, constituye uno de los pasajes más conocidos del Antiguo Testamento. Moisés (hijo de un matrimonio de la tribu Levi) es adoptado por la hija del faraón durante el período en que los judíos estaban esclavizados por los egipcios. Un día, en el monte Horeb, “le apareció el ángel del Señor” y ordenó que él liberase al pueblo judío y que lo hiciese salir “de ese país a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel” (Exodo 3- . Y Yahvé garantiza la retirada, “de modo que, al salir, no iréis con las manos vacías”, sino llenos de plata, oro y vestidos. A continuación, usando a Moisés como portavoz, el Señor transforma la vida del faraón (y de Egipto) en un horror de plagas y desastres, forzándolo a liberar a los hebreos. El faraón acaba concordando, y 600 mil judíos parten para la Tierra Prometida, a través de un largo desvío en la península del Sinaí. En esta travesía, Yahvé providencia todo el apoyo logístico. “El Señor los precedía de día en una columna de nube (…), y de noche en una columna de fuego para alumbrarles” (Exodo 13-21). Cuando el faraón resuelve salir en persecución de los judíos, Moisés los tranquiliza: “El Señor combatirá por vos; podéis quedar tranquilo”. “Dijo Yahvé a Moisés: ‘Por qué sigues clamando a mí? Di a los israelitas que se pongan en marcha. Y tú, alza tu cayado, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas entren en medio del mar a pie enjuto. Que yo voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me cubriré de gloria a costa del faraón y de todo su ejército, de sus carros y de los guerreros de sus carros’. Se puso en marcha el Ángel de Yahvé, que iba al frente del ejército de Israel, y pasó a retaguardia. También la columna de nube de delante se desplazó de allí y se colocó detrás, poniéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelíes. La nube era tenebrosa y transcurrió la noche sin que pudieran trabar contacto unos con otros en toda la noche. Moisés extendió su mano sobre el mar, y Yahvé hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del Este que secó el mar, y se dividieron las aguas. Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto, mientras que las aguas formaban muralla a derecha e izquierda. Los egipcios se lanzaron en su persecución, entrando tras ellos, en medio del mar, todos los caballos del faraón, y los carros con sus guerreros. Llegada la vigilia matutina, miró Yahvé desde la columna de fuego y humo hacia a los egipcios, y sembró la confusión en su ejército. Trastornó las ruedas de sus carros, que no podían avanzar sino con gran dificultad. Y exclamaron los egipcios: ‘Huyamos ante Israel, porque Yahvé pelea por ellos contra los egipcios’. Yahvé dijo a Moisés: ‘Extiende tu mano sobre el mar, y las aguas volverán sobre los egipcios, sobre sus carros y sobre los guerreros de los carros’. Extendió Moisés su mano sobre el mar, y al rayar el alba volvió el mar a su lecho; de modo que los egipcios, al querer huir, se vieron frente a las aguas. Así precipitó Yahvé a los egipcios en medio del mar, pues al retroceder las aguas cubrieron los carros y a su gente, a todo el ejército del faraón, que había entrado en el mar para perseguirlos; no escapó ni uno siquiera. Mas los israelitas pasaron a pie enjuto por en medio del mar, mientras las aguas hacían muralla a la derecha y a la izquierda. Aquel día salvó Yahvé a Israel del poder de los egipcios, e Israel vio a los egipcios muertos a orillas del mar. Y viendo Israel la mano fuerte que Yahvé había desplegado contra Egipto, temió el pueblo a Yahvé, y creyeron en Yahvé y en Moisés, su siervo” (Exodo 14, 15-31). Hasta aquí el relato bíblico. Y hay que decir que lo primero que llama la atención es el hecho de que Yahvé no se comporta precisamente como ese Dios justo y misericordioso que con el transcurrir del tiempo se ha adornado su figura, llegando a decir – en una actitud muy humana de soberbia y nada divina – que se va “a cubrir de gloria a costa del faraón y de su ejército” – la frase se pone en su boca – para lo que no duda en masacrar a todo un grupo de seres humanos. ¿Qué Dios es ese que protege a un solo pueblo y masacra al otro con excesos de crueldad? ¿Qué Dios es ese que participa personalmente de una batalla usando un vehículo aéreo? (Las “nubes”, la “columna de fuego”…) ¿Qué Dios es ese que se apropia tierras de otros pueblos y las entrega a un único pueblo elegido por él? ¿Qué Dios es ese que exige sacrificios interminables y establece leyes represivas? Y, por fin, ¿qué Dios es ese que amenaza extinguir a su propio pueblo cuando este desobedece sus órdenes? NOTA: No piense que las narradas en este artículo son las únicas acciones abominables de Yahvé; es solo una pequeña muestra. El número de actos deleznables que uno puede encontrar en el Antiguo Testamento es mucho más amplio, incluyendo una gran cantidad de magnicidios. Sólo resta una pregunta: ¿de verdad sigue usted creyendo que Yahvé era Dios? |