El presidente de honor del Comité Olímpico Internacional falleció de un paro cardiorrespiratorio.
La muerte de Samaranch fue confirmada por el director del servicio de medicina interna del Hospital Quirón, Rafael Esteban Mur.
El directivo había sido ingresado a este centro médico de Barcelona desde el pasado domingo a causa de una insuficiencia coronaria aguda.
El presidente catalán, José Montilla, recibirá mañana, a las 10.00 horas, a los familiares de Juan Antonio Samaranch, que llegarán al Palau de la Generalitat para instalar allí la capilla ardiente, como corresponde a las personalidades que han recibido la Medalla de Oro de la Generalitat.
Los familiares de Samaranch entrarán en el Palau de la Generalitat por la puerta principal, donde los recibirá el presidente catalán, que los acompañará en la llegada, seguidos del coche fúnebre con los restos de Samaranch.
Posteriormente, a las 10.30 horas, se celebrará un acto restringido en el Salón Sant Jordi del Palau de la Generalitat.
La capilla ardiente quedará abierta al público a partir de las 12:00 horas a fin de que todas las personas que lo deseen puedan dar su último adiós a uno de los personajes públicos catalanes más conocidos internacionalmente. La capilla ardiente cerrará sus puertas a las 17.00 horas.
Perfil de Samaranch
Nació el 17 de julio de 1920 en Barcelona, ciudad en la que tuvo la satisfacción de ver unos Juegos Olímpicos, los de 1992, los únicos organizados hasta ahora en España.
Cursó estudios de profesor mercantil, en la especialidad de Industria Textil, y se diplomó en el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa.
En mayo de 1938, en plena guerra civil, se incorporó a las filas del Ejército republicano como sanitario. Después pasó a Francia y desde este país a la zona nacional.
Se inició en el deporte en el RCD Español como jugador, directivo y entrenador de hockey sobre patines. Llegó a ser seleccionador y presidente de la Federación Española de Patinaje (1954-1956).
Mientras, en su actividad empresarial, fue consejero delegado y gerente de la sociedad Samaranch Hermanos, así como consejero de la Fábrica Española de Magnetos (FEMSA), del Banco de Madrid y del Banco Catalán de Desarrollo.
Pronto le llamó el mundo de la política y fue concejal de Deportes en el Ayuntamiento de Barcelona entre 1955 y 1962. En diciembre de 1966 fue designado delegado nacional de Educación Física y Deportes, cargo que ocupó hasta septiembre de 1970.
Fue procurador por la provincia de Barcelona en la VIII, IX y X Legislatura en las Cortes del régimen de Francisco Franco, entre 1967 y 1977, en representación del tercio familiar.
Miembro del Comité Olímpico Español (COE) desde 1956, ocupó la presidencia de este organismo desde 1967 hasta diciembre de 1970 y encabezó la delegación española en los Juegos Olímpicos de Cortina d'Ampezzo'66, Roma'60 y Tokio'64. En 1966 fue elegido miembro del Comité Olímpico Internacional (COI).
En julio de 1973 fue nombrado presidente de la Diputación de Barcelona, cargo que ocupó hasta julio de 1977, cuando fue designado embajador de España en la Unión Soviética, el primero tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con ese país.
Durante la 83 Sesión del COI, celebrada en Moscú el 16 de julio de 1980, fue elegido presidente al superar en primera votación a los otros tres aspirantes: James Worrall (Canadá), Willi Daume (Alemania Federal) y Marc Hodler (Suiza). Sucedió en el cargo al irlandés Lord Killanin, que había dimitido.
Samaranch heredó un organismo desprestigiado, al que le costaba encontrar ciudades que organizaran los Juegos y que recibió el golpe de la Guerra Fría en forma de sucesivos boicots. Tres días después de su elección se inauguraran los Juegos de Moscú, que fueron boicoteados por la mayor parte de los países occidentales, encabezados por Estados Unidos, en respuesta a la invasión soviética de Afganistán. El veto volvió a repetirse en los Juegos de Los Angeles (1984), donde se ausentaron los países del bloque comunista,aunque el número de delegaciones ascendió hasta las 140.
La normalización llegó paulatinamente con el fin de la "guerra fría" y la caída del bloque del Este, y cada edición de los Juegos contó con una mayor participación. En 1984 se reincorporó al Movimiento Olímpico la República Popular de China.
El 16 de octubre de 1986, en la 91 Sesión del COI en Lausana(Suiza), Samaranch anunció que los Juegos Olímpicos de 1992 los organizaría Barcelona, su ciudad natal, que derrotó en las votaciones a París, Brisbane, Belgrado, Birmingham y Amsterdam.
En mayo de 1987 fue nombrado presidente de La Caixa. Ocupó el cargo hasta 1999.
En 1988 se disputaron los Juegos de Seúl, considerados decisivos para la normalizacion democrática de Corea del Sur, donde Samaranch fue desde entonces muy querido y tratado como un jefe de Estado.
Consiguió su primera reelección al frente del COI el 30 de agosto de 1989, en San Juan de Puerto Rico, por aclamación de los 86 miembros que asistieron a la 95 Sesión, al ser el único aspirante.
El 19 de junio de 1992 portó la antorcha olímpica de Bardelona'92 a la salida de la localidad barcelonesa de Sant Sadurní de Noya.
Los Juegos, que entonces fueron consierados los mejores de la historia, se disputaron entre el 25 de julio y el 9 de agosto.
Fueron los primeros Juegos verdaderamente universales. El COI, que había vetado a Sudáfrica por su política de 'apartheid', fue el primer organismo en readmitir a sus deportistas en cuanto la situación se normalizó.
Samaranch tuvo que lidiar en vísperas de los Juegos con la guerra de los Balcanes y con la desmembración de la Unión Soviética, pero garantizó la participción de sus atletas con dos soluciones imaginativas: los yugoslavos, excluidos de otras competiciones, participarían a título individual, bajo bandera olímpica, y los ex soviéticos bajo lo que se denominó 'equipo unificado'.
También Cuba volvió en 1992 a los Juegos después de no participar en los de Seúl'88.
El 22 de septiembre de 1993 Samaranch volvió a renovar su cargo como presidente del COI, también por aclamación (único aspirante),enla sesión 101 de dicho organismo, reunido en Mónaco.
Cuatro años después, el 4 de septiembre de 1997 en Lausana, de nuevo fue reelegido, igualmente sin oposición. Esta renovación fue posible gracias a que en 1995 amplió la edad límite establecida en la Carta Olímpica hasta los 80 años. Fue entonces cuando adelantó que su despedida sería en Moscú durante la sesión de julio del 2001.
Pasará a la historia como el segundo presidente del COI que más tiempo ocupó el puesto, durante 21 años, por detrás del barón Pierre de Coubertin, quien lo presidió casi treinta (1896-1925). Las actuales normas impiden a los presidentes ejercer el cargo más de doce años.
Durante esos años, en el plano deportivo se incrementó el número de deportes de los Juegos de 21 a 28, con la vuelta de disciplinas como el tenis o la admisión de otras como el taekwondo o el triatlón. Se suprimieron, en cambio, los deportes exhibición y se duplicó el número de deportistas, de poco más de cinco mil de Moscú hasta superar los 10.500 en Sydney.
Dio cabida a la participación de los profesionales de deportes como el hockey sobre hielo (Calgary), el tenis (Seúl), el baloncesto de la NBA (Barcelona) o el ciclismo (Atlanta).
Durante su mandato se incorporaron por primera vez mujeres al COI -la venezolana Flor Isava fue la pionera, en 1990- y el número de pruebas femeninas en los Juegos aumentó hasta casi equipararse con las masculinas.