Respuesta: Regalo de grado Llego el día del grado y la vi; estaba más hermosa que nunca. Se hizo un receso y me acerque a ella para felicitarla. Se encontraba con unas amigas y al verme se alejó. La seguí hasta que la alcancé en uno de los pasillos cerca al vestíbulo principal. - Solo quería felicitarte. - No entiendes que no quiero nada contigo. - Lo se pero un saludo no le hace mal a nadie. - A mi sí. - Lo siento. - OK, ven. Me llevó a un cuarto de mantenimiento, prendió la luz y me subió la toga. - Sácalo, no tenemos mucho tiempo. - Aun tienes el período. - Si, déjame darte placer. Se puso de rodillas delante de mí y empezó a lamer el tronco de mi pene con la lengua. Me parecía increíble que aquel rostro tan angelical pudiera hacer eso. Tuve una erección increíble mientras ella se llevaba el forro de mi pene hacia atrás, liberando la cabeza y metiéndoselo en la boca. Le acaricia su cabello y su cara; de vez en cuando sus ojos me miraban y sentía un gran calor dentro de mí. - Te gusto verdad - mientras me realizaba el sexo oral nunca antes imaginado - no me manches la toga. Mi pene golpeaba su campanilla y mis testículos empezaron a golpear su barbilla. Su lengua rodeaba mi miembro rápidamente, los lametazos eran movimientos fuertes pero delicados. Parecía que sabia que me iba a venir así que se lo saco de la boca y con su lengua empezó a lamer rápidamente mi glande al tiempo que una de sus manos me acariciaba los testículos. Al ver esa escena empecé a despedir chorros calientes, rociando su rostro tan hermoso, untando su lengua, su paladar, su garganta, su barbilla y sus mejillas. Su lengua bailaba por su boca tratando de saborear los rastros de mi esperma, secando sus labios y llevándose sus dedos untados de mi líquido hacia su boca, chupándolos como si se tratasen del más delicioso manjar. Es volvió a meter mi pene en la boca para poderlo secar y podré extraerle hasta la ultima gota. Se puso de pie me pidió el pañuelo y se secó la cara, con una sonrisa de satisfacción. - Sabe rico, me hubiera gustado tragármelo todo. Lo único que pude hacer con las pocas fuerzas que me quedaban era acariciarle el rostro y sonreír con ella. Una voz provenía de afuera diciendo que todos los estudiantes eran requeridos para las fotos. - Vamos- le dije. - Espera. Se levantó la toga y pude ver su ropa interior, la tomó y la bajo hasta los tobillos, la cogió en sus manos dándomela a oler. - Es el olor a mujer, hagamos un trato justo, yo me quedo con tu pañuelo y tú con mis calzones. - Me parece justo. - Guardalos bien y no los laves por que pierden ese aroma tan mío. Salimos del cuarto lentamente y en lapsos de tiempo para no ser descubiertos, nos dirigimos para las fotos en grupo, individuales y con los maestros. Todo siguió con normalidad el resto de jornada, unos se fueron a fiestas y otros a restaurantes, vi como Susana se iba con sus amigas a celebrar por su cuenta. - Las muy putas se irán a coger entre ellas - escuché la voz de uno de mis ex-compañeros de forma amenazadora y burladora. Lo único que podía hacer era limpiar la reputación de aquel ángel. - Ves esto - mostrándole los calzones que Susana muy gentilmente me había regalado - me los dio Susana de despedida, si quieres saber como los conseguí, imagínatelo. El rostro de ese tipo cambio sorprendentemente, y se dirigió a los demás para contarles de mi hazaña. Al recibir el anuario rápidamente busqué su foto y la encontré justo igual como la recordaba, con ese rostro tan hermoso que ese día se había colado entre mis caderas. La leyenda que aparecía al lado de su retrato decía: "Cuando dejas el colegio dejas muchas cosas atrás, tus amigos, tus maestros y tus amores. Un día esperas mas de alguien y al siguiente recibes tu recompensa después de una ardua labor, pero me encuentro orgullosa al que el ultimo día de mis estudios secundarios, pude probar el espíritu estudiantil" Me fije un poco mejor en la foto y vi su sonrisa tan provocativa, además de un mechón de su cabello algo pegajoso y unas misteriosas pequeñas manchas sobre su toga. |