Todo fue culpa de eduards....
Fue en la vuelta 324, cerca de la línea de meta del Atlanta Motor Speedway en la cuarta fecha puntuable de la Copa Sprint. El auto #12 de Brad Keselowski rueda por delante del #99 de Carl Edwards. Este último viene varias vueltas abajo, pero sin importarle al piloto del Roush Fenway, éste choca en la esquina trasera izquierda a Keselowski, quien después de ponerse de costado termina viendo de frente el asfalto. El Dodge del equipo Penske queda con las ruedas mirando hacia el cielo e impacta violentamente contra la barrera SAFER en uno de los peores ángulos posibles, pues el golpe es justo en la ventana por la que entra el piloto, muy cerca de su cabeza.
En mi opinión ese fue tal vez el momento que definió la competencia de este domingo. Justo antes de que esto ocurriera, el eventual ganador, otro de Penske, Kurt Busch, veía como se le acercaba en los espejos el auto rojo de Juan Pablo Montoya. Con la salida de la bandera de precaución llegó a su fin la cacería que tenía a los aficionados en las tribunas en la punta de sus asientos, Luego el duelo por la victoria tuvo otros dos capítulos; un primer intento a green-white-chequered que terminó frustrado por un incidente causado por Jamie McMurray y el último que se quedó en un patinazo de las ruedas traseras del #42 en el reinicio.
Montoya dijo que Kurt Busch aceleró antes de lo permitido. Cada vez que ondea la verde, hay unas líneas verticales rojas marcadas en el muro externo, que demarcan el lugar donde el puntero puede retomar la velocidad normal de carrera. Entre la primera marca que tiene dos líneas y la segundo que tiene una sola, el líder debe acelerar. Según Montoya, Busch reinició antes de llegar a la primera doble línea roja y por eso lo malo de su remate, en el que perdió ya la única opción que le quedaba de atacar al de Penske, aunque reiniciando por fuera igual le iba a ser muy difícil poder hacer algo.
Busch es el merecido ganador y Kenseth terminó sacando un resultado muy por encima de lo que mostró durante toda la tarde, contrario a lo que sucedió con Kasey Kahne, quien tuvo el mejor ritmo en las tandas largas bajo bandera verde, pero no así en las cortas después de los reinicios. Un cuarto lugar después de haber sido quien más vueltas lideró, sabe un poco a derrota si bien para el equipo de Richard Petty la jornada fue muy buena pues sus autos fueron cuarto, quinto y sexto. Eso también pone en contexto el resultado de Montoya.
El colombiano arrancó y terminó tercero, pero rodó todo el día cerca de la punta y lideró por tercera vez en cuatro carreras este año. Ya suma 15 puntos de bonificación, algo que le faltó camino al Chase en 2009, pero no por no quererlo, sino porque simplemente no había la velocidad para rodar al frente como este año. Su resultado le permite reponer de un solo envión las dos malas jornadas de las semanas anteriores. Hace ocho días hablaba del peor arranque de temporada para él según las estadísticas, pero hoy se ubica en el puesto 21 del campeonato y está a 64 puntos del puesto 12, es decir tres más cerca de lo que estaba exactamente hace un año.
Hoy varios de los periodistas más expertos de NASCAR apostaban por un triunfo de Montoya antes de iniciar la carrera, que aunque no se dio, estuvo cerca. Él sigue tocando la puerta y si no se le abre, tarde o temprano terminará por echarla abajo.
Sin embargo mientras Montoya juega golf y hace windsurf en Aruba esta semana, el tema será Carl Edwards. Él, después de haber hablado con los oficiales de NASCAR en la pista hoy, escribió luego en su Facebook que tenía cuatro opciones con Keselowski: 1. Dejar que lo siguiera chocando, 2. Confrontarlo después de la carrera, 3. Chocarlo en Bristol y dejar a otros involucrados, o 4. Resolver el asunto de una vez por todas. Claramente optó por lo último. El incidente terminó teniendo una dimensión mas allá de lo que Edwards se imaginaba y él ha quedado como el villano en este episodio en el que el otro protagonista es quien por lo general ha asumido ese rol. Esta vez sin embargo, ha sido la víctima aunque en el fondo varios pilotos seguramente agradecerán que alguien haya puesto a Keselowski en su sitio finalmente.
A ver qué dicen los oficiales de NASCAR esta semana.