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| la simbologia de La Ultima Cena
Calificación: de
5,00 | la simbologia de La Ultima Cena Leonardo Da Vinci. desde 1495 a 1497 trabaja en su obra maestra La última cena, pintura mural para el refectorio del monasterio de Santa Maria delle Grazie en Milán.
El Código Da Vinci, la cena secreta... La descripción iconográfica de la última cena sugiere innumerables interpretaciones. El efecto código no ha hecho más que comenzar y en los próximos meses la "ola esotérica" lo envolverá casi todo.
Propongo un juego al alcance de todos, imaginemos que por un momento nos encontramos en el salón donde se celebra la acción que Leonardo pintó tan magistralmente y que tenemos la posibilidad de fijar por un momento la vista en la parte central de la escena, el lugar que ocupan en la mesa los cinco personajes principales. Y que gracias a un teleobjetivo podemos acercarnos un poco más para así escuchar lo que en ese momento están conversando los comensales, y si estos permanecen en silencio, poder interpretar sus gestos, su mirada y la posición de sus cuerpos y manos.
La última cena de Leonardo es una interpretación de un momento místico, el autor tuvo que estudiar a sus personajes para poder dotarles de carácter. Sus vestiduras, peinados, posición y actitud, es una elección del autor para presentar cada figura de acuerdo con el papel que en ese segundo deben representar. El cuadro no es una fotografía real de la ultima cena, es la representación de una ficción ideada por un genio.
Para comenzar una breve sinopsis de los cinco personajes, desde la derecha hacía la izquierda y por orden de aparición de sus cabezas:
Simón, un pescador que fue llamado posteriormente como Pedro.
Juan, pescador y hermano de Santiago el Mayor, ambos recibían el sobrenombre de "Hijos del Trueno".
Jesús, el maestro, hijo de un carpintero.
Judas Tomás, arquitecto, conocido también por el sobrenombre de “el gemelo” y para algunos hermano de Jesús.
Santiago, pescador y hermano mayor de Juan, y también llamado "Hijo del Trueno".
LEONARDO, "CODIGO ABIERTO"
Código 1. La primera impresión que como observador me produce este zoom indiscreto es que quizás existe una tensión no disimulada entre Simón y Tomás, ya que su postura en movimiento hace pensar que ambos se dirigen a un punto de encuentro, y por sus miradas no en buena sintonía.
Es verdad que Santiago, con la posición de su brazo, impide el movimiento a Tomás y este se limita a levantar con energía su dedo índice sobre los demás personajes. (¡Que autoridad la de Tomás¡).
Código 2. A simple vista y por la posición de los comensales, son Juan y Santiago, los llamados "Hijos del Trueno" los que se han sentado a ambos lados de la presidencia de la mesa. Parece que los dos son los convidados más relevantes por permanecer al lado del maestro.
También es cierto que ese posible reparto de posiciones inicial se encuentra en un momento de cambio, ya que los otros comensales cercanos, Simón por la izquierda y Tomás por la derecha, dan la sensación de querer cambiar de posición. Vuelvo a pensar que existe una agria conversación entre ambos y tanto Juan como Santiago se encuentran a o en medio de esa posible discusión.
Código 3. Si tal como algunos sostienen Jesús y Tomás son hermanos y Juan y Santiago también lo son, Simón puede sentirse un poco ajeno a esta "presidencia" tan familiar. La reunión parece organizada alrededor de un vínculo de fraternidad. ¿Serán todos parientes entre sí, o solo los dirigentes? Serán hermanos de verdad o simplemente es una descripción por afinidad.
Los "Hijos del Trueno" son pescadores, al igual que Simón.
Y Tomas es arquitecto, profesión que en aquel tiempo se confundía con la de carpintero. En griego se nombraba con la misma palabra a ambos oficios. (arkhitekton).
¿Pudiera ser que Jesús también tuviera el oficio de carpintero como su padre? Si así fuera el grupo estaría compuesto por dos arkhitekton y tres pescadores.
No soy capaz de imaginar una conversación en común entre los dos oficios.
Código 4. En el centro de la escena se encuentra Jesús, el maestro. La impresión que produce la visión cercana es que está alejado mentalmente de lo que ocurre a su alrededor. Frente al movimiento de las otras cuatro figuras, él permanece en posición estática, podemos decir que muy cercana a la meditación, como ausente.
Leonardo realiza la composición de la figura de Jesús inscrita dentro de un triángulo equilátero, que en la geometría sagrada es representación de la divinidad, de lo trascendente, de la Luz.
Creo que todo invita a pensar que Jesús en este momento puede ya saber las circunstancias de su futuro inmediato, de su muerte, y por lo tanto que va a quedar vacante la presidencia de las futuras reuniones.
Alguién deberá de sustituirle.
Código 5. Santiago y Juan son conocidos en los evangelios por el nombre "Boanerges", hijos del trueno, nombre asignado a ellos por Jesús (Marcos, iii,17).
Durante la última jornada a Jerusalén, su madre Salomé acudió al maestro y dijo a Jesús: Dispón que estos dos hijos míos tengan su asiento en tu reino, uno a tu derecha y otro a tu izquierda" (Mateo, xx,21). Y los dos hermanos se unieron a su madre en esta ansiosa ambición ( Marcos 10:37).
Leonardo toma estos pasajes de los evangelios para disponer el lugar de ambos en la pintura. Juan a la derecha de Jesús y Santiago a su izquierda. La luz entra por su espalda, podemos imaginar entonces que Juan se sitúa hacía el oriente, Santiago hacía occidente.
En la mitología clásica, imperante en el mediterráneo en el siglo I d.C. "los hijos del trueno" eran muy conocidos. Los hijos del dios tonante, el dueño del trueno y el rayo, Zeus en Grecia y Júpiter en Roma, eran Apolo y su hermana gemela Artemisa, llamada Diana en Roma.
Ambos eran dos dioses muy populares en este momento histórico y sus templos eran principales en las ciudades del mediterráneo, tanto en las de origen griego como romano.
Artemisa, que era representada por el símbolo de la Luna, tenia el templo más importante en la ciudad griega de Efeso, y Apolo, representado por el Sol, fue adoptado por el emperador Augusto como dios principal romano, pero como dios solar alcanzó gran importancia en el occidente del imperio en donde se construyó el "ara solis" en el Finisterrae.
Juan fue enterrado en la ciudad de Efeso, pero también lo fue la Virgen María y María Magdalena. Leonardo era sin ninguna duda conocedor de estos aspectos y por ello presenta a Juan con este aspecto andrógino que ha desconcertado a tantos investigadores de su obra. En este personaje podemos ver a un hombre o a una mujer, a voluntad del observador, pero sin mucho esfuerzo podemos relacionar a este "Hijo del Trueno" con Artemisa-Diana, la diosa Luna, hija del dios del cielo.
Santiago fue enterrado por sus discípulos a muy pocos kilómetros del lugar donde se encontraba en aquel preciso momento el "ara solis", el lugar sagrado dedicado al dios sol en la costa del occidente del imperio, en la Gallaecia.
Es esta la razón por la que los "hijos del trueno" acompañan a Jesús a ambos lados de la mesa, los símbolos que representan a los dos hermanos, el sol y la luna, son los apropiados para que la escena alcance el misticismo requerido.
Sin embargo algo perturba el orden que la escena requiere, el enfrentamiento entre el pescador Simón y el arquitecto Tomás, dota de una tensión nada apropiada al momento sublime.
Código 6.- Tomás significa "gemelo" en arameo, y Dídimo tiene el mismo significado en griego. De ahí su nombre compuesto, Judas Tomás, significa Judas "el gemelo".
En el Evangelio, Tomás es llamado varias veces "el Mellizo" -o, en griego, "Dídimo"- (Jn. 11, 16; 20, 24; 21, 2), pero no se aclara de quién era mellizo. Esto ha dado lugar a innumerables hipótesis, incluyendo una que lo hace hermano gemelo de Jesús; por eso en ocasiones se representa a Tomás con los rasgos del maestro.
Según los "Hechos de Tomás", apócrifo del siglo III, el apóstol era arquitecto, y habría sido invitado por un rey de la India (Gundoforo) a levantarle un palacio. Tomás es representado frecuentemente con una escuadra de arquitecto. Su marcha hacía oriente hace que desaparezca de la escena de manera definitiva.
Resulta muy chocante que un apóstol de Jesús sea recordado por su "incredulidad" hacía la resurrección de su maestro, del que estaba muy cercano hasta el momento de su muerte.
Tomás, hermano de Jesús, se ofrece para morir en su lugar, (Jn. 11, 16) y el episodio en que se recuerdan sus palabras «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no lo creo.» le ha hecho pasar a la historia de manera distorsionada. Tomás era un hombre de ciencia y conocimiento.
Fue Tomás el discípulo gnóstico, y prueba de ello es su Evangelio:
2. Dijo Jesús: «El que busca no debe dejar de buscar hasta tanto que encuentre. Y cuando encuentre se estremecerá, y tras su estremecimiento se llenará de admiración y reinará sobre el universo».
Evangelio de Tomás 
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