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Antiguo 12-02-2010 , 10:47:09   #3
chido666
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Predeterminado Respuesta: La obsesión enfermiza por mi tía Lucia

Recuerdo el día en que quedamos varios compañeros de la escuela a hacer la tarea en mi casa, porque nos habían encargado un trabajo en equipos. Al terminar la tarea, José se nos unió y nos pusimos a jugar con el PlayStation. Nos encontrábamos en mi recamara, estábamos sentados en el suelo a un lado de la cama. No hacia mucho calor, por lo que no estaba encendido el clima, solo teníamos un ventilador encendido, el cual nos refrescaba con un aire fuerte y fresco. Mi tía llegó con aperitivos y unos refrescos y nos preguntó si habíamos terminado la tarea, le contestamos que si, pero que ahora estábamos jugando. Tenía poco de haberse bañado, porque tenia el pelo húmedo aún, traía un vestido de seda rojo que al sentarse en la cama se le subió hasta medio muslo. El Juego en turno estaba a manos de mis compañeros de escuela, José y yo, nos colocamos estratégicamente para tratar de ver por en medio de sus piernas, pero ella se colocó parte del vestido entre las piernas para que no se le levantara con el fuerte aire del ventilador mientras observaba el juego.

Estaba algo cansada, y esperaba a que termináramos de tomarnos el refresco, para retirar los vasos y platos, empezó a bostezar más seguido.

-Que rico aire, esta muy fresco .Dijo mi tía-. Recostando su cuerpo en la cama, quedando sus pies en el suelo.

Todavía sujetaba con sus rodillas parte de su vestido para que no se le subiera, pero de los laterales externos, el vestido empezaba a subir mostrando sus bellos muslos. Mis compañeros seguían emocionados en el juego, solo José y yo estábamos al pendiente de mi tía. Después de 5 minutos, mi tía dormía placidamente, en un movimiento repentino, separo más las piernas, soltando el vestido que tenía aprisionado con sus rodillas e inmediatamente con la fuerza del aire, el vestido se subió hasta su cintura. Tenía un calzón de hilo, porque se le veían partes de sus nalgotas por debajo y por el frente un triangulito de tela que no cubría casi nada, la mayoría de los pelos sobresalían por los lados del calzoncito. Al ver así a mi tía mi verga dio un respingo y se me paró de volada, José abrió los ojotes y se dio dos apretones en la verga. Le hice señas para que se quedara quieto y los demás no se dieran cuenta pero ya era tarde todos mis compañeros de escuela estaban fijos viendo la panocha de mi tía y disimuladamente se sobaban el paquete que se les formo en los pantalones.

Al principio quise comportarme como que era normal lo que estaba pasando, y les convidaba a seguir jugando. Algunos compañeros me hicieron caso al principio, pero a cada rato volteaban a ver a mi tía, hasta que me di cuenta que todas traían la reata parada.

-Bueno ya vamonos porque mi tía tiene que descansar –Les dije-.

Casi a empujones los saque de la recamara y los acompañe hasta la puerta. Regresé corriendo a mi recamara y me encontré a José oliéndole la panocha a mi tía, tenia su verga en la mano, se la estaba jalando.

-¿Qué haces pendejo? ¡Se va a despertar y me va a castigar! –Le dije susurrando para que no se despertara mi tía Lucía-.

-Mira las piernotas que tiene, la panocha le huele rico. Paco, si no quieres que te castiguen, mejor vete. A mi me vale verga que me castiguen.

-Estas bien pendejo, si crees que te voy a dejar solo con mi tía.

-No te hagas guey, la traes bien parada. Ven, a ver si te atreves a hacer esto.

Se metió en medio de las piernas de mi tía y le besó en la rajita arriba del calzón.

-¡Se va a despertar cabrón! –Le dije en voz baja, temeroso de que se despertara mi tía y se armara un escándalo-.

Le dio un segundo beso, y lo estire de los cabellos para que se quitara.

-¿Te atreves o no? –Me dijo desafiante-.

-Esta bien, -le dije-. Voy a poner el juego, pero si se despierta, nos ponemos a jugar inmediatamente, porque en donde se dé cuenta, me corren de la casa.

Me arrodillé entre sus piernas, me acerque a su panochita, contemplé alucinado cada milímetro de su piel desde sus bonitas rodillas hasta los pelitos que sobresalían de su calzón. Mis labios se posaron en su raja sobre la suave tela, y bese la piel desnuda de su ingle, sintiendo en mi lengua sus pelitos.

José seguía de pie, con la verga en la mano, la cual movía de arriba abajo.

-Vamos, -me dijo-, hazte la puñeta tu también.

-Me saque la verga un poco avergonzado, al estar con José y empecé a cascármela.

-¡Ah Cabrón! La tienes bien grandota guey. –Me dijo José al ver el tamaño de mi verga- Esta más grande hasta que la de mis hermanos.

-A ver si te atreves a hacer esto guey. –Le dije a José-.

Me coloqué en medio de las piernotas de mi tía, con la verga en mi mano, he inclinándome, se la empecé a restregar por su raja, sobre el calzón, y por la piel a un lado, que mí verga sintiera esos pelitos deliciosos.

-Y a ver si tu puedes hacer esto. –Me dijo José-.

Mientras yo seguía restregando mi garrote en la panochita de mi tía y acariciando con mis manos la suavidad de la piel de sus hermosas piernas, sintiendo la ya conocida sensación del cosquilleo en todo mi cuerpo, en donde estaba a punto de venirme. José se subió a la cama, se arrodilló junto a mi tía y le arrimó la verga hasta tocarle los labios, y se la fue pasando por todo el contorno de los mismos, hasta querer metérsela en la boca.

Mi tía movió las piernas y la cabeza bruscamente, antes de despertar. José de un saltó llego al suelo, lo mismo que yo y simulamos estar jugando. Mi tía se enderezó, bajo su vestido, y se nos quedó viendo de forma extraña. Luego sonriendo nos dijo.

-¡Ay! Me quedé dormida, hasta soñé, tuve un sueño muy bonito. ¿Tus amigos ya se fueron?

-Si tía, hace mucho que se fueron.

-Bueno, ya me voy, y pórtense bien. –Nos dijo mi tía, Acariciándonos el cabello a los dos-.

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