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EliasXXX el Usuariox esta entre el bien y el mal
  
Predeterminado Los inicios: Memorias de una puta Calificación: de 5,00

Los mejores licores
Amigos es para mí un enorme placer ayudar a mi querida y puta amiga Vero a publicar sus relatos históricos sobre sus inicios de puta, estas son historias reales que ella me cuenta; le excitó saber que los daré a conocer para el placer de los distinguidos lectores de esta pagina
Hola mi nombre es Verónica, soy una joven puta ustedes dirán, ¿puta y tan joven?, pues si, en estos relatos les platicare como me inicié en la putería, contándoles como fueron mis primeras veces, sí leyeron bien, mi primera vez en todo y cada una de mis experiencias
En esta ocasión les narraré mi primera vez, como perdí mi virginidad y di mis primeros pasos de puta.
Yo estaba en el colegio y tenía 18 años y los hombres me miraban con mucho morbo en la calle ya sea con el vestido del colegio o con mi vestuario normal, cuando iba con mis amigas por la calle nos divertíamos viendo que los hombres se volteaban a mirarnos e imaginábamos el conquistar y seducir hombres en especial hombres maduros con experiencia en el sexo.
Al cumplir los 18 años, me propuse perder mi virginidad, porque algunas de mis compañeras ya la habían perdido, y quedábamos pocas vírgenes aunque tenía un novio , no quería que fuera él, sino un hombre con mucha experiencia que me enseñara pero el dilema era conseguirlo pues no iba a hacerlo con esos hombres que en la calle se volteaban a mirarme y algunos a decirme algún piropo o morbosidades.
Cuando una de nuestras compañeras del colegio cumplió años, le organizaron una fiesta en su casa y me invitaron, a esta fiesta fui pantalón blanco muy ajustado, los únicos zapatos de tacón que tenía, y una blusa blanca ajustada. La ropa interior era normal, el brasier y el panty nada sensuales. Varios hombres mayores y otros más jóvenes bailaban con nosotras, uno de los hombres de unos 30 años, amigo del padre de la chica que cumplía años me sacó a bailar varias veces y hablaba mucho conmigo, me preguntaba muchas cosas del colegio, que mi novio, de mi familia y poco a poco se puso de atento conmigo y me ofrecía bebidas y comida. La fiesta empezó a las tres de la tarde pero todas las compañeras de clase se fueron antes de las seis, pero todos los mayores siguieron la fiesta bebiendo y bailando y yo me quedé.
Después de que las compañeras del colegio se fueron y la chica que estaba cumpliendo años se fue con su novio que la invitó a cine, me quedé un rato más en la fiesta y pude notar que ese hombre estaba interesado en mi, a aunque me dijo que era casado pero que su señora no había ido a la fiesta por estar un poco enferma, me pidió mi número de teléfono móvil y se lo di, en ese momento imaginé lo que se proponía conmigo y yo me propuse dejar que las cosas ocurrieran.
El lunes siguiente cuando iba a salir del colegio me llamó y me saludó muy cariñosamente y me preguntó que si tenía tiempo para tomar un café con él y conversar. Acepté pero le pedí que no me recogiera en el clase porque no quería que mis compañeras me vieran con él, nos citamos a varias calles de allí y tomamos café con muchas galletitas porque a mí me gustan mientras me volvió a preguntar de mi familia, de mi novio, de las clases, de mi futuro, de mis gustos, etc., me dijo que yo era una chica muy linda y muy inteligente y que a él le gustaban mucho las chicas como yo a lo que conteste que a mí me gustaban los hombres serios y responsables como él.
Poco a poco entramos en confianza y seguimos encontrándonos todos los días durante dos semanas en la misma cafetería, cada día se notaba más cariñoso conmigo y yo no le hacía resistencia, en su auto llegó a tomarme de las manos, acariciar mis brazos, abrazarme y darme besos en las mejillas y muy cerca de la boca, a mí me gustaba que me consintiera de esa forma, me sentía feliz, me sentía mujer, me sentía mayor.
El jueves de la segunda semana de estar saliendo me confesó su amor por mí, sabía que solo quería follarme y era lo que yo buscaba, aunque casado me pidió que lo aceptara como su amiga noviecita, yo le dije que no quería problemas ni con mi familia menos con la suya, él me dijo que si éramos discretos no pasaría nada por lo cual acepté y me dijo muy feliz que eso había que celebrarlo y que conocía un sitio muy bonito, tranquilo e íntimo para que juntos lo celebrábamos, nos besamos apasionadamente, era la primera vez que me besaba un hombre de esa forma, él se dio cuenta de mi excitación al sentir su lengua en mi boca, estábamos en su auto en una calle solitaria y me acarició las piernas debajo en la falda, sentí sus dedos pasar sobre mi rajita húmeda por la excitación, sentí sus manos sobre la blusa acariciando mis tetas, yo solo lo deje que continuara mirándole a los ojos sin decir nada permitiendo que viera mi cara de llena excitación, el ya sabía que yo era virgen y yo ya le había dicho que a mí me gustaría iniciarme con un hombre serio y responsable.
Me llevó a ese sitio bonito y tranquilo que él conocía y que yo siempre había querido conocer era un motel al norte de la ciudad, me gustó mucho la habitación muy amplia, la cama muy grande, espejos por todas partes, un TV en donde presentaban películas para adultos, un jacuzzi muy lindo, un baño amplio y cómodo y una alfombra de color rojo, que contrastaba con unas luces un poco amarillentas.
Me encontraba asustada, pero me dijo que confiara en él y así podríamos ser muy buenos amigos por mucho tiempo. El llevaba una pequeña botella de brandy y brindamos por nosotros. Sentados en la cama me abrazaba, nos besamos apasionadamente en la boca, y tomábamos brandy, aunque a mí me parecía muy feo, con un par de sorbos que tomé me empecé a sentir mareada, pero no me importaba porque estaba en los brazos del hombre que me iba a volver mujer.
Seguimos besándonos y bebiendo sorbos de brandy mientras que el me acariciaba por entre la falda, me abrió la blusa y me acariciaba las tetas, yo estaba dispuesta a todo, quería perder mi virginidad!., me sentí muy mareada, pero recuerdo que me ayudó a recostarme en la cama y siguió acariciándome y besándome, yo le aceptaba sus besos y caricias, lentamente me quitó la ropa con mucho cuidado y cariño, sin la blusa me besó los brazos, los hombros, el cuello, me quitó el brasier y me besó las tetas pero reaccioné de mi mareo cuando empezó a chupar mis pezones y con una mano mi rajita ¡me excité mucho!, creo que sentí un pequeño orgasmo, ¡mi primer orgasmo con un hombre en una cama!.
Empecé a gemir, me quitó los zapatos y las medias, me besó los pies muchas veces, me gustó sentir sus besos, después me quitó la falta y el panty. Recuerdo que quedé desnuda y mareada, y él estaba vestido. Se puso de pie junto a la cama se quitó la corbata la camisa, me gustó ver su pecho algo peludo, se quitó los zapatos y los calcetines y por último el pantalón quedándose en pantaloncillos y se acostó junto a mí abrazándome y besándome en la boca, en el cuello, chupando mis pezones y poco a poco empezó a bajar a mi vientre besándome hasta que llegó a mi pubis, con cuidado abrió mis piernas y se colocó al frente y empezó a besarme el clítoris y toda la vagina; ¡me gustó muchísimo!, me excité muchísimo y gemí mucho, sentí otro orgasmo, él quería asegurarse de que era virgen, porque me habría las piernas bastante y abría mi vagina con sus dedos para mirar mi himen intacto.
Trajo del baño una de las toallas y la colocó debajo de mis nalgas. Por mi mareo no supe en qué momento se quitó sus pantaloncillos ni cuando se puso el condón. Siguió acariciándome el clítoris con su boca y yo seguí excitándome mucho hasta que vio que yo estaba muy excitada y de pronto se montó sobre mí, me abrazó, me besó apasionadamente, me chupó los pezones, y poco a poco empezó a empujar muy suave y despacio su verga dentro de mí, estaba excitada y mareada pero sentí algo de dolor, me abracé a él y seguí gimiendo y dando pequeños griticos, el se movía muy suave y con mucho cariño y me abrazaba y me besaba y me consentía; sentía su verga que se movía adentro de mí, me dolía un poco pero al mismo tiempo me gustaba sentir su verga adentro y a él encima de mí.
Se movió mucho tiempo, hasta que terminó se bajó de mí, se acostó junto a mí y me besó y me acarició con mucho cariño, yo sabía que ya ¡NO ERA VIRGEN!, ¡yo me sentí feliz¡ aunque estaba bastante mareada, él se levantó, revisó la toalla que estaba debajo de mi, pero no alcanzó a untarse de mi sangre y fue al baño, me acosté de medio lado a esperarlo, estaba mareada y me alcancé a dormir, se acostó junto a mí y me besó, me acarició y desperté. Fuimos al baño a ducharnos, y allí en la ducha me hizo arrodillar para que se lo chupara. No me fue difícil mamárselo porque antes que perder mi virginidad yo ya les había mamado la verga a dos hombres, quienes me enseñaron a hacerlo y con quienes no tenía sexo vaginal para mantenerme virgen.
Yo dejé que él me indicara como se hacía una mamada pero no le dije que yo ya lo sabía hacer, por lo cual, traté de no mamarlo muy bien para que no se diera cuenta de mi experiencia en el oral; su deseo fue muy claro quería que recibiera su semen en la boca y no botarlo sino comerlo, le dije que no estaba segura de poder hacer eso pero él me dijo que el semen era saludable, la verdad es que no le dije que yo ya había tragado el semen de los dos hombres con los que yo practicaba sexo oral, cada vez que se lo mamaba.
Se lo seguí mamando bajo la ducha hasta cuando eyaculó, sentí mi boca inundada de semen, costó trabajo tragarlo pero me lo tomé todo, me ayudó a ponerme de pie, terminamos de ducharnos y regresamos a la cama, la ducha me ayudó a quitarme el mareo. Él quería echarse otro polvo pero le pedí que lo dejáramos para otro día, a su insistencia le propuse que se lo mamaba otra vez y él aceptó y en la cama se lo volví a mamar hasta que otra vez eyaculó y recibí otra dosis de su nutritivo semen al cual yo ya estaba acostumbrada.
Nos quedamos un rato más en la cama, él me abrazaba y me acariciaba y hablamos de lo lindo que le había parecido a él tener sexo conmigo y que quería que fuéramos amigos. Cuando salimos del motel me invitó a comer pizza y después me dejó cerca a mi casa; al día siguiente nos volvimos a encontrar y me pidió tener sexo pero le dije que esperáramos unos días para volverlo a hacer, porque me dolía un poco, muy comprensivo dejó pasar una semana para volverme a llevar al mismo motel de la primera vez; con él continúe teniendo sexo todas las semanas, una, dos y hasta tres veces a la semana.

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