Un tipo se le acerca a Chávez en la calle y le dice hipocritamente, sonriéndole de oreja a oreja:
- El discurso televisado de ayer fue genial, estuvo fantástico, mi Comandante.
- Gracias, hermano Bolivariano, ¿Sabes que desde que empecé mi programa se ha quintuplicado el numero de televisores vendidos?
- Si, con decirle que yo tambien vendí el mio.