| Denunciante Constante
| ESTO NUNCA SE OLVIDARA FINAL 1 PARTIDO
Ya los del Sur habían gastado las voces y enrollado una bandera del Nacional que cubrió casi toda la tribuna, cuando, en Norte un hincha rojo gritó: “Nunca se olviden: somos menos, pero más bullosos”. El partido apenas iba a empezar y se notaba la mayor presencia de aficionados verdes.
“¡Y ya lo ven, y ya lo ven, somos locales otra vez!”, rugió la marea verde. Y los de Norte esperaron. Y, de pronto, soltaron sus coros, con renovado ánimo. “Me dicen El Matador, soy del Medallo, la hinchada de indigentes y de borrachos”. Mientras en la cancha los jugadores disputaban el partido, en las tribunas se vivía otro encuentro, el de los estribillos de unos y de otros.
Los del Norte, con la Rexixtenxia dirigiendo los cánticos, parecían al principio quedados, turbados. Los ahogaba el vocinglerío contrario. De a poco, la tribuna norte se fue llenando de bolsas plásticas infladas. “Parecen salchichones gigantes”, dijo un aficionado. “Tengo el pálpito de que vamos a ganar”, agregó, al tiempo que se sumaba a los brincos generales.
Dos señoras del barrio Castilla se agregaron a la algarabía. “Venimos siempre a esta tribuna. Esto es una fiebre”, dijo una. Al otro polo, los del Sur parecían agotar su repertorio, porque el Medellín manejaba mejor, en el primer tiempo, el partido.
Sorpresa en Norte
Pero algo extraordinario estaba por suceder. En el entretiempo, la tribuna norte se fue llenando de festones azules y rojos. Y como de un cubilete de mago, aparecieron bolsas y más bolsas con bombas azules, con bombas rojas. Y cuando saltó el Medellín, ya todo era un canto colectivo. Estaba armada una nueva coreografía y el cielo del Atanasio se iluminó con luces de bengala. La misilería parecía no acabarse y entonces Norte era ya un carnaval de pólvora de colores. La táctica de los norteños dio resultado. El estadio se enardeció con el “dale, rojo, dale”. Y había brincos y manos arriba y un temblor de cemento en las graderías. El éxtasis llegó con el gol de Serna. El delantero se despojó de su camiseta, corrió hasta Norte, cubierto con una camiseta negra con un rostro de Jesús en el pecho, y les brindó a todos la anotación. Norte era, de modo literal, un maremágnum de abrazos, besos, saltos y un solo coro: “Vamos, vamos poderoso, que esta noche tenemos que ganar”.
El Medellín se había contagiado de la alegría sin límites de la Rexixtenxia. Una muchacha, con la cara roja, no sólo de maquillaje sino de la efusividad, daba saltos de circo: el reloj, los tatuajes, el radio, la pañoleta, la camiseta, todo lo suyo era rojo y azul.
Pero ni la expulsión de Pelusa Pérez ni el gol de Nacional lograron apagar la algarabía de Norte, pero sí prendieron a las tribunas rivales, y entonces se pudo apreciar el fenómeno: la mayoría de asistentes era, sin duda, hincha del verde, pero el canto general, el de más volumen, era rojo.
Que creció con el gol de Rafael Castillo. La apoteosis. Y dale, y dale, y dale rojo dale.
Las bombas volaron en medio de la euforia del DIM: de sus jugadores y aficionados. Ya no había duda. El hincha del principio tuvo razón: eran menos, pero con más garganta. Y mucho corazón. El primer asalto fue rojo. La noche sólo cantaba una canción: la de la hinchada de “indigentes y de borrachos”.
__________________ REXIXTENXIA NORTE 10 AÑOS DE VERDAD, FIESTA Y CARNAVAL YA SON 10 AÑOS DE GLORIA..SEGUIMOS HACIENDO HISTORIA..DALE RO..QUE VOS SOS PASION Libertadora de la mente es la Ganja, algunos dicen que te daña Y ahora comprendo lo que escuchaba en mi infancia
"atrevida es la ignorancia"
Última edición por XANTIAGO --EPN--; 12-07-2006 a las 12:25:43 |