19-01-2010
, 15:44:47
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#2 |
| Denunciante Constante
| Respuesta: Criogenización, la inmortalidad confiada al futuro. ¿Es posible? Por el momento, nadie se atreve a asegurar el éxito completo del procedimiento criogénico. Todo se basa en esperanzas, sueños e ilusiones. Las voces críticas no provienen únicamente de la sociedad, sino también de los sectores científicos. Una de estas personas es Manuel Tello, profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad del País Vasco y especialista en criogenia. Su posición es tajante: “La criogenización es la utopía de gente con cierto nivel económico a la que le cuesta creer que pueda morir”. El mayor problema reside en que la criogenización carece de base científica, lo que impide “afirmar o pensar de forma coherente que sus seguidores pueden resucitar”, comenta Tello. Lo cierto es que los defensores de la congelación tampoco se han mostrado nunca rotundos en cuanto a los exitosos resultados de la misma. El propio Carlos Mondragón lo reconoce. Sabe que no hay garantías y que “todo es mera especulación”. “Pero no estamos locos: es una especulación razonable”, añade. La diferencia que separa la postura de defensores y detractores se basa en que mientras los primeros creen que la ciencia podrá solventar los inconvenientes actuales, los segundos opinan que nada de eso sucederá. “Cuando congelamos un tejido con función vital-explica Tello– lo que hacemos es pararla. En la criogenización no se habla de un tejido que está muerto, sino de un tejido que tiene que recuperar la vida que tenía. Y, hoy por hoy, eso es imposible. Es casi pensar en la resurrección de la carne”. David Pegg, profesor de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), es de la misma opinión. “La resurrección humana es imposible”, dice. Otros, sin embargo, no piensan del mismo modo. Es el caso del criobiólogo Gregory Fahy, que afirma que hay una posibilidad de que “la estructura cerebral e incluso las funciones del cerebro se mantengan intactas al congelar este órgano y protegerlo con sustancias químicas como el glicerol”.
También en este punto Manuel Tello se muestra tajante: “Entonces el cerebro sería como un disco duro y hasta el momento, que se sepa, no hay nada inerte. Todo está vivo”. Pese a todo, los partidarios de la criogenización siguen manteniendo sus ilusiones. Y más desde que han comenzado a vislumbrar en la nanotecnología el camino para convertir en realidad lo que hoy es ciencia ficción. Nanotecnología: un nuevo horizonte Por nanotecnología se entiende el estudio, la creación y la aplicación de materiales, aparatos y sistemas para el control de la materia en una escala de nanómetro, aproximadamente una mil millonésima de metro. Hasta el momento se han conseguido dispositivos extremadamente diminutos, pero con un gran poder de almacenamiento y rendimiento, susceptibles de ser aplicados a casi todos los ámbitos humanos. ¿Por qué es la nanotecnología relevante en la criogenización? Sencillamente, porque a través de ella se espera solventar uno de los grandes problemas que planteaba el proceso de “resucitación”. Cuando un cuerpo se congela entre los 0 grados y los 130 grados bajo cero, el agua del organismo forma cristales que pueden producir daños en las células y desgarrar tejidos tan importantes como las venas o las arterias. En la práctica, esto significa que al descongelar el cuerpo una vena rota por la acción de esos cristales dejaría escapar la sangre vital a través de una hemorragia interna, lo cual podría provocar una “segunda muerte”, ya irremediable. La nanotecnología podría subsanar este problema. Analistas tecnológicos y científicos esperan que para el año 2058 se fabriquen y se administren bajo receta médica unas pseudocélulas artificiales diminutas que tragadas, inhaladas o absorbidas a través de la piel viajen por el cuerpo hasta aquella parte en la que detecten una anomalía y la reparen. Serían una especie de robots casi invisibles que regenerarían órganos, arterias, nervios y cuanto elemento de nuestro cuerpo haya resultado dañado por cualquier circunstancia. Carlos Mondragón no oculta su ilusión por esta posibilidad y está convencido de que la nanotecnología podrá “reparar una por una las células humanas”. Aun así, estas empresas continúan siguiendo un protocolo de examen previo del cuerpo antes de ser criogenizado para asegurar su viabilidad futura. Porque si se quiere revivir a una persona con su conciencia y su personalidad intactas se debe excluir a los pacientes con enfermedades que hayan producido un deterioro del cerebro u otro órgano tan marcado que sea improbable poder revivirlos con tiempo suficiente para que se les aplique una terapia salvadora.
__________________ mejor tres años de aventura que treinta años cavando mi sepultura |
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