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Denunciante Constante
| El procurador y el senador Robledo
Calificación: de
5,00 | He pensado que el título que merecería esta entrada es algo como "La mentalidad colombiana", pero temo haber publicado ya algo con ese título. Las respuestas de la prensa a la decisión del procurador de investigar las referencias que se hacen al senador del PDA Jorge Enrique Robledo en los computadores de Raúl Reyes servirían para ilustrar los aspectos más llamativos de la mentalidad tradicional colombiana, que por lo demás ya tiene un folclore característico: ciertas expresiones populares como "la ley del embudo", "el diablo haciendo hostias", "los pájaros les disparan a las escopetas" o "palo porque bogas, palo porque no bogas" reflejan la reacción de las víctimas ante la desfachatez de quienes juzgan, litigan, alegan o dictan resoluciones, o de quienes "argumentan" en la prensa a favor o en contra de determinados intereses.
Por ejemplo, respecto de la investigación disciplinaria que abrió la Procuraduría contra el senador Robledo y el concejal Caicedo, no tardó en pronunciarse Enrique Santos Calderón:Me sorprende que haya salido a brincar el nombre del senador del Polo Jorge Robledo en la investigación sobre 'farcpolítica' que ha anunciado el procurador Ordóñez. Por la sencilla razón de que las posturas de Robledo contrarias a la lucha armada son ampliamente conocidas. Y de tiempo atrás. Desde los años 70, cuando militaba en un movimiento -el Moir- que nunca comulgó con la guerrilla, en épocas en que a gran parte de la izquierda la seducía la tentación del fusil. Ojo, pues, con la cacería de brujas. Pocas cosas son más interesantes que esas "posturas contrarias a la lucha armada" por parte de un dirigente de un partido que no ha pedido la desmovilización de las guerrillas. Al respecto conviene recordar que en la Declaración Política ese partido manifiesta: Es su propósito trabajar por conseguir la paz democrática que anhelan los colombianos a través de la salida política al conflicto armado, y el logro del intercambio humanitario. Es decir, para estos mentirosos la condena de la lucha armada es la exigencia de que se premie y se favorezca su reproducción pagando copiosamente los secuestros. Pero en la realidad la negociación política y el intercambio humanitario son los objetivos de la lucha armada y del secuestro, nadie que esté cobrando los crímenes de esa manera puede decir que condene la lucha armada. Pero es que el señor Santos Calderón es sólo una voz privilegiada de la misma gavilla de personajes que siempre han acompañado a la guerrilla y al Partido Comunista. Por ejemplo, respecto del grupo de Colombianos por la Paz, empezó una columna sobre el canje: Salida en falso la del presidente Uribe al calificar de "bloque intelectual" de las Farc al Comité de Colombianos por la Paz que ha intercambiado cartas con el sucesor de 'Tirofijo'. Es macartismo primario, que desdice del jefe del Estado y les otorga a las Farc un estatus que ni tienen ni se merecen. Y la mentira, que con tanto descaro han repetido los medios sobre la tarea de ese grupo que intenta legitimar a las FARC resulta respaldada por el presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa. Cuando alguien escriba la historia de Colombia en las últimas décadas ese papel de legitimación que ha tenido el terrorismo será tan importante como las propias acciones "militares".
Es del máximo interés la historia del MOIR y su rechazo a la lucha armada. Eso porque la misma ideología que transmiten los medios han generado en Colombia una visión según la cual todos los fines son lícitos y sólo son cuestionables, a veces, los medios: "vamos a cocinar a los niños, es nuestro programa político, pero nos oponemos a que los arrastren del pelo". El MOIR es un movimiento nacido del rechazo de los maoístas al "revisionismo" que emprendió el Partido Comunista de la Unión Soviética cuando Jruschov denunció los crímenes de Stalin. Respecto del PCC y las FARC el MOIR se consideraba ortodoxo y entusiasta de la Revolución cultural china y de los regímenes de Enver Hoxha en Albania y de Pol Pot en Camboya.
De modo que el rechazo de la lucha armada no era por pacifismo ni por respeto de la democracia, sino porque esa lucha la emprendían los rivales "revisionistas" y porque no la consideraban eficaz para tomar el poder y aplicar el programa de Pol Pot en Colombia. El hecho de que se presente esa discrepancia con el PCC como una prueba de lealtad democrática es sólo muestra del descaro de esos periodistas, que aspiraban en los años setenta a emular a Pol Pot y todavía esperan sacar algún provecho de las tropas que adoctrinaron, por ejemplo con la revista Alternativa.
El lector que dude del carácter criminal del MOIR puede echar un vistazó a perlas como ésta, sobre la necesidad de la violencia revolucionaria en el órgano de dicha organización, o a diversas alusiones al inolvidable régimen del jemer rojo en Camboya. Sencillamente se usa el recurso del engaño, como si un asesino de las FARC hubiera propuesto empalar al señor Cuéllar y por eso se lo considerara inocente del degollamiento.  |
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