"Judith y Holofernes", 146-83 cm
"Dos ermitaños", 146-66 cm
"Leocadia", 147-132 cm.
"Viejo y vieja tomando sopa", 53-85 cm.
"Duelo a garrotazos", 123-266 cm.
"El Perro", 130-84 cm.
"Las Parcas", 123-266 cm.
"Procesión del Santo Oficio", 123-265 cm.
"Visión fantástica: Asmodea", 123-265 cm.
"Hombres leyendo", 126-66 cm.
"Dos mujeres y un hombre riendo", 126-66 cm.
El Aquellare
En 1824, Goya abandonó la Quinta y partió hacia Burdeos,
harto de la sociedad y la realidad española. " Quién no puede apagar el fuego de
su casa se aparta de ella ", escribió poco antes de irse. La Quinta fue vendida
y pasó por diversas manos, poniendo en peligro la integridad de las pinturas,
hasta que en 1874, el entonces propietario de la Quinta , el Barón d'Erlanger,
encargó al restaurador del Museo del Prado, Salvador Martínez Cubells, que traspasara los frescos a óleo.
Las pinturas se expusieron en la Exposición Universal de París de 1878 y
posteriormente fueron donaron al Museo del Prado en Madrid, donde se conservan hoy en día.