Tenían razón aquellos que decían que el hombre nunca pisó la luna, y no solo eso, se quedaron cortos en sus sospechas de conspiración. El hombre nunca ha salido de la tierra, por una razón, porque no podría volver. Se puede lanzar un cohete con la suficiente fuerza para que salga de nuestra atmósfera y campo gravitatorio, pero una vez inmersos en el vacío espacial ya no podríamos ni acelerar ni frenar, nos mantendríamos a una velocidad constante y vagaríamos hasta chocar con otro objeto.
Una vez en el vacío del espacio, podríamos encender los motores de nuestra nave, pero seria inútil por dos detalles, primero necesitaríamos unas cantidades ingentes de oxigeno para mezclar con el combustible, imagina un automóvil con el motor en marcha la cantidad de aire que absorbe, aun transportando el oxigeno de forma liquida resultaría un lastre imposible de elevar del suelo, por la relación de peso y potencia descubierta por el físico alemán Estruhan üeber. Resumiendo, es imposible suplir la falta de oxigeno en el espacio, solo para viajar a la luna, contando que tenemos que frenar al llegar, y luego desde el satélite lunar despegar y frenar antes de entrar en nuestra atmósfera, para ese viaje necesitaríamos un volumen de oxigeno liquido equivalente a 300 veces el tamaño de un transbordador y sus propulsores, hoy por hoy esa gesta no podría ser realizable.
El segundo detalle del porque el hombre nunca podrá volar por el espacio, excepto que quiera hacer un viaje solo de ida, es que en el vacío no se puede acelerar, cuando enciendes un reactor en el espacio, no pasa nada, no te mueves, y eso sucede porque la nave no tiene un punto de apoyo donde agarrarse, en la tierra es el aire, la atmósfera, los aviones se agarran al aire para avanzar, gastaríamos tontamente todo el combustible y el oxigeno y no habríamos avanzado nada, ni podríamos frenar, la única posibilidad seria despegar de un planeta como la tierra y llegar a una colonia donde tuviéramos las condiciones para volver, siempre que ese planeta tuviera oxigeno, ojo, cosa tan probable como que mañana te toque la lotería por la mañana, y por la tarde viendo la tele te toque la primitiva en el mismo día, mas o menos las mismas posibilidades tendríamos en la búsqueda de esa colonia.
Con estas conclusiones tan lógicas, que podéis preguntar a cualquier letrado, tenemos la certeza de que el hombre jamas sera capaz de dominar el espacio, puede lanzar sondas, enviar misiones no tripuladas en linea recta, robots, pero siempre son vuelos de ida, nunca hay retorno, estos principios se conocen desde principio del siglo XX. Durante la segunda guerra mundial fueron comprobados por los soviéticos y rápidamente filtrado a los americanos gracias al espionaje, Estados Unidos confirmaba así su peor sospecha, los viajes espaciales eran imposibles debido a las propiedades del vacío espacial, un pacto de caballeros crearía una excepción durante la guerra fría, manteniendo este secreto al margen de sus contiendas particulares.
Hoy, ya ha pasado mucho de aquello, el viaje a la luna, los paseos espaciales, fue como negar la esperanza, el “no” de la naturaleza fue tan tremendo e implacable que los hombres de ciencia se negaron a aceptar, habría sido un mazazo para la sociedad decir que nunca podríamos salir de esta burbuja, pero esa no fue la causa principal para mantener el secreto, todo se debió a la guerra entre científicos y religiosos.
Los científicos no podían tolerar estar tan indefensos ante los religiosos, si los hombres de fe conocieran esa imposibilidad de salir al cosmos tendrían unos mejores argumentos, la ciencia les ofrecería armas para seguir en su fantasía, todo esto se diluiría un poco con el paso del tiempo, a mediados de siglo pasado era un detalle muy recurrente, pero hoy, ya seria ridículo.
A día de hoy todavía se rinde un homenaje a esta idea de esperanza ficticia, hace poco los Estados Unidos anunciaron una misión tripulada a la luna, una metáfora en honor y propiciada por la elección de Obama, fue un momento emocionante cuando el hombre anuncio que volvería al satélite, todos entendemos que es un pensamiento utópico y romántico solo, ir a la luna para el hombre quiere decir tener esperanza, incluso en los colegios y universidades se estudia la carrera espacial del hombre, es una tradición que antes era impuesta pero que hoy se realiza a modo de recordatorio, sin advertirse de ello como es costumbre.