Cómo llega el Hombre a simbolizar el microcosmos
Dado de que el universo es identificado con el macrocosmos, el hombre debía encontrar como simbolizar el microcosmos. Que fue representado desde épocas muy antiguas por la estrella de cinco puntas, más conocida como pantaclo. Esta figura fue adoptada y apropiada por los magos medievales para defender a los seres humanos del asecho de Satanás, según hemos podido averiguar e informarnos de estos misterios de la humanidad.
Las cinco puntas de esta estrella representan las cuatro extremidades y a la cabeza y recuerdan a los cuatro puntos cardinales con su centro, a las cuatro alas del palacio imperial chino con su emperador central, a los cuatro sacerdotes que sujetaban a la víctima que iba a ser sacrificada en México, siendo el quinto quien empuñaba el puñal de obsidiana, y a tantos conceptos mágicos de la antigüedad y los misterios de la humanidad. Luego con la llegada del racionalismo se consideró al microcosmos una tonta superstición, sin tomar nadie en cuenta que el hombre viene a ser la imagen, a menor escala, del universo, como lo es también la Tierra. El alemán Theodor Landscheidt comparó las distancias relativas de los planetas al Sol y descubrió que eran proporcionales a las de los electrones hasta el núcleo del átomo al que pertenecen. Es natural, pues, que las ondas EM y de otros tipos llegadas a la Tierra produzcan una respuesta en el organismo humano, una especie de resonancia, y esta resonancia tiene lugar, o alcanza su punto
Los antiguos sabían como protegerse
Uno de los misterios de la humanidad es la corona que utilizan los reyes. Esta que es utilizada por estos en algunas ceremonias, y que con el tiempo se convirtió en símbolo de la realeza, pero parece que hemos perdido el porque de su origen, y este estaba vinculado con la electricidad. ¿No resulta revelador el hecho de que las coronas sean siempre metálicas? Están a veces rodeadas de diamantes o esmeraldas, o se reducen a sencillas diademas, pero su estructura es siempre metálica, fabricada con metales nobles, como el oro, la plata o el platino, o fueron hechas de hierro entre los reyes visigodos. Pero nunca, por ningún motivo, se elaboraron con madera. Intervino siempre un metal buen conductor de la electricidad. ¿Por qué?
¿Fueron las coronas de los antiguos simples cintas de metal que servían para proteger a la cabeza de las ondas maléficas? ¿Sucedía lo mismo que con las herraduras de hierro, que se convirtieron en símbolo de la buena suerte porque su papel era eminentemente protector? Es curioso observar que los musulmanes y los creyentes de ciertas religiones penetren descalzos a orar en sus templos. ¿Lo hacen por respeto a la divinidad o porque obedecen una costumbre ancestral de los misterios de la humanidad que invita a descargar el cuerpo de toda la electricidad superflua?
También los brazaletes de cobre fueron ideados en la antigüedad con un propósito bien definido: tomar la electricidad del suelo o del ambiente, en pequeñas cantidades, para mejorar el metabolismo o echar afuera el excedente acumulado en el cuerpo. El organismo busca equilibrar la electricidad que contiene y estos brazaletes de cobre contribuyen a lograrlo. Lo malo es que el hombre ha exagerado su actitud hacia la electricidad, al rodearse de objetos metálicos de toda índole. Y toda exageración conduce a efectos perjudiciales.