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Antiguo 16-12-2009 , 04:01:45   #3
calosgouzy
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Predeterminado Respuesta: Planes al revés

La verdad es que esa vega que ella tenía al frente era mucho más grande y formada que la mía, y de pronto pensé que me gustaría verla jugar con ese instrumento por un ratico, sólo para incrementar la excitación que el debía estar teniendo. Eso haría mayor mi victoria sobre aquel tipo, ya que una caricia de mi mujer sobre su vergota le haría desearla a tal punto que luego se dolería de no haberla podido introducir en la cuca de mi hembra. Así que me paré, y le dije al oido “Tócale la verga, juega con esa verga un ratico, pero no dejes que él te toque a ti”. Mónica asintió con la cabeza al tiempo que se arrodillaba frente a él.
“No me toques – le dijo Mónica – quítate los pantalones”. Mario obedeció al instante dejando al aire su espectacular tranca. Mi mujer se acercó a menos de un centímetro de distancia de aquel tolete, y empezó a soplarlo con aire cálido, sin tocarlo al principio. Recorría con su soplidito toda la extensión de su verga al tiempo que se tocaba su clítoris con la punta de su índice. Luego tomo suavemente con la otra mano los testículos de Mario y empezó a acariciarlos en forma de vaivén. “Mmmmmmmm” – exclamó Mario consternado con la caricia. “Te gusta?” – le preguntó mi mujer. “Siiiiiiiiiii puta, chúpame la tranca por favor”. Mónica empezó a acariciar los no menos de 25 centimetros de aquella bestia, mi mujercita estaba dándole una paja de lo más sabrosa mientras que el tipo se retorcía en su extasis. De pronto el bajo una mano intentando acariciar uno de los senos de Mónica, a lo que ella inmediatamente reaccionó desviándola de su trayectoria.”Ya sabes, nada de tocarme” – le dijo-.
Luego Mónica siguió su pajazo primero con una mano y luego con ambas, acelerando el ritmo de forma tal que sus palmas recorrieran la enormidad de aquel pito. Me sorpredí al ver que empezó a escupirle la verga para lubricar el masaje, y comenzó a poner cara de morbo al mirarme de reojo. Mónica había empezado a disfrutar de la paja que le estaba dando. Con cada escupitajo le masajeaba la cabezota para luego bajar sus manos hasta los testículos y rascárselos con sus largas uñas. Una paja de ese estilo nunca me la había dado a mí. Me sentía celoso, confundido, pero también estaba disfrutando verla así, como una soberana puta en celo, haciendo eso delante de mi. “Mámasela por 10 segundos – le dije” Mónica obedeció sacando su lengua y pasándosela por las venas de aquella verga, para luego introducírsela en la boca casi hasta la mitad. “Urrrrgggggggg” – espetó Mario – cogiéndose la cabeza.. “Sigue malparida, sigueeeeee”. Mentalmente conté hasta diez, y dije “Ya!” Mónica obedeció el trato retirando su boca de la tranca para seguir masturbándola con ambas manos.
“Crees que ya está bien excitado mi amor?”- me preguntó con tono sarcástico- “Excítalo otro poquito” – le pedí al tiempo que me seguía masturbando. Mónica lo hizo, esta vez subiendo una de sus manos hasta el pecho de aquel macho, apretando suavemente una de sus tetillas al tiempo que con la otra le masajeaba el tolete, esta vez con más rapidez que antes. Yo sabía que Mario estaría a punto de explotar, porque la verdad es que yo mismo estaba que eyaculaba. De un momento a otro Mónica se puso de pie y comenzó a mamarle el pecho a Mario, jugando con su lengua entre los bellos al tiempo que sobaba con sus dedos sus tetillas. Luego comenzó a besarle las tetillas, y a metérselas entre la boca para succionarlas poco a poco. “Tienes un pecho precioso Mario – le decía – estás rebueno maldito”. Al oir estas palabras me quedé pasmado, pero decidí esperar a ver que pasaba.

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