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Flébil
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Predeterminado Respuesta: Las 50 Obras Maestras de la Pintura

MARCEL DUCHAMP
“Desnudo bajando una escalera nº2”, 1912 óleo sobre lienzo, 146- 89 cm . – Philadelphia Museum of Art
Una de las pinturas más audaces e inteligentes del siglo XX. Los desnudos bajando una escalera de Duchamp son iconos a medio camino entre el cubismo, el futurismo y el dada, en los que la multiplicación de puntos de vista sugiere una sensación de movimiento nunca vista hasta entonces. La interpretación del cuerpo humano como una máquina en movimiento es una idea puramente futurista en la que el desarrollo de la cronofotografía y los comienzos de la cinematografía tuvieron mucho que ver. Poco después de estas composiciones, Duchamp comenzaría su periodo más dada, con sus ready-made y sus icónicas fuentes-orinales.

PIET MONDRIAN
“Broadway boogie-woogie”, 1942-43 óleo sobre lienzo, 50- 50 cm. - Nueva York, Museum of Modern Art (MOMA)
“Mondrian ha dejado su paraíso blanco para entrar en el mundo real” escribió Robert Motherwell refiriéndose a esta pintura, con lo que quería expresar que el artista holandés había, por fin, incorporado la emoción a su obra.
Así es. Pese a que las obras de Mondrian están lejos de ser la imagen de lo que denominaríamos una pintura “emocional” convencional, es cierto que su llegada a Nueva York en 1939 produjo a Mondrian una serie de emociones que convertirían esta etapa de su obra (hasta su muerte en 1944) el la más intensa e interesante de su carrera. "Broadway Boogie-woogie" es, además de la culminación de la pintura de "de Stijl", un homenaje a la música jazz y a la cultura americana, realizado mediante la creación de líneas mediante múltiples rectángulos de colores.


EDWARD HOPPER

Nighthawks”, 1942 óleo sobre lienzo, 84.1- 152.4 cm. – Chicago, Art Institute
“Probablemente de forma inconsciente, estaba pintando la soledad de una gran ciudad”, dijo el propio Hopper de esta obra. Efectivamente, “Nighthawks” no es sólo la obra más famosa y reproducida del artista, sino que se ha convertido, por derecho propio, en el símbolo de la soledad de la metrópolis contemporánea y en uno de los iconos del Arte del siglo XX.
De esta pintura se han hecho multitud de interpretaciones y consideraciones subjetivas, demostrando así la terrible emoción que ésta provoca en el observador. La visión de estas cuatro figuras anónimas (misteriosamente, Hopper llamó a esta obra una pintura “de tres personajes”) en el interior de un sobreiluminado bar en la noche de una oscura jungla de asfalto consigue producir una sensación de soledad inevitable. A destacar que, al no representar la puerta de acceso al local, Hopper ha convertido el establecimiento en una prisión de vidrio en la que nadie puede entrar –ni salir.


JACKSON POLLOCK
“Number 9a – Summertime”, 1948 – oleo sobre lienzo, 84.8- 555 cm.
Londres, Tate Gallery © Jackson Pollock Foundation
Pollock es la figura clave del expresionismo abstracto Americano, y recientemente se le ha considerado como la figura artística que limita las dos mitades en las que tradicionalmente se divide el siglo XX: la moderna y la contemporánea.
“Summertime” es una de las obras más brillantes de la época de esplendor de Pollock, que podríamos situar entre 1946 y 1950. Con un formato marcadamente horizontal, Pollock imprime a la composición un ritmo y un movimiento sensacional, que muchos críticos han identificado con una serie de figuras danzantes. Al igual que en varias de sus obras maestras, Pollock ha intercalado el drip –la aplicación directa del esmalte sobre el lienzo, formando trazos nerviosos, con las manchas de color puro. Y aunque fuera de esta etapa de madurez Pollock mantuvo una producción irregular, retrocediendo a veces hasta una figuración bastante decepcionante, en obras como “Summertime”, al igual que en el “Lavender Mist” (Washington, National Gallery), el “Out of the web” o el “Lucifer”, por citar algunas de sus obras maestras, Pollock se nos revela como el genio dinámico y colosal que, por medio del drip y el over-all, consigue canalizar la tremenda energía de su psique y plasmarla en gesto


WILLEM DE KOONING
“Woman I (Mujer I)”, 1950-52
oleo sobre lienzo, 192.7- 147.3 cm. - Nueva York, Museum of Modern Art (MOMA) © Willem de Kooning
En medio del esplendor del expresionismo abstracto, surge la figura de Willem de Kooning, pintor de origen holandés afincado en Estados Unidos, expresionista pero no siempre abstracto. Su serie de mujeres, de la cual este ejemplar del MOMA es el más representativo, fueron la cumbre de su carrera. “Este cuadro hizo algo por mi: eliminó la composición, el orden, las relaciones, la luz, toda esa charla absurda sobre la línea, el color y la forma…” En efecto, más allá de la fuerza terrible y despiadada que exhiben estas mujeres –de “diosas negras” las calificó T. Hess- es un regreso relativo y momentáneo al lenguaje figurativo tras la eclosión del expresionismo abstracto.


DAVID HOCKNEY
“A bigger splash”, 1967
óleo sobre lienzo, 242- 243 cm. – Londres, Tate Gallery © David Hockney



David Hockney es uno de los mitos vivos de la pintura pop. Británico de nacimiento, se traslada pronto a California, donde enseguida se siente identificado con la luz, la cultura y el paisaje urbano de la región. A bigger splash es posiblemente su obra más conocida, y –aunque la sencillez de la composición pudiese hacer creer lo contrario- más valientes en cuanto a la dificultad de plasmar en una composición de tal tamaño un evento de vida tan corta como un zambullido. El propio Hockney lo explicó así: “Me llevó dos semanas pintar un evento que dura dos segundos”.
"A bigger splash" nos traslada a un tranquilo día soleado en California, con un soberbio manejo de la luz que parece hacer recomendable ver la pintura con unas buenas gafas de sol. Hockney nos sitúa al borde de una piscina, en medio de una serena composición conseguida mediante líneas únicamente horizontales y verticales, a excepción de la diagonal formada por el trampolín. El artista ha captado el momento exacto en el que un personaje al que no podemos ver se lanza al agua, formando un gran splash que rompe momentáneamente la calma casi sagrada de la escena. Casi podemos escuchar el exuberante sonido del chapuzón mientras la suave y fresca brisa marina corre por nuestra espalda.


tomado de: theartwolf

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"Ahora sólo hay una melancolía absoluta. No deseo nada. Dormir. Solamente dormir. Y soñar. Soñar que me quieren".
- Alejandra Pizarnik


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