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Flébil
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Predeterminado Respuesta: Las 50 Obras Maestras de la Pintura

SHEN ZHOU
“Alta montaña”, c.1480 tinta sobre papel

Shen Zhou fue uno de los artistas chinos más importantes durante la esplendorosa dinastía Ming (1368-1644), fundador de la escuela de Wu. El centrarse en obras de muy pequeño formato permitió a Zhou llevar al máximo su interés por las texturas y el equilibrio de las composiciones. “Alta montaña” es un claro ejemplo de todo ello. Sin embargo, al contrario que en otras muchas obras del artista, la figura humana no está presente de forma explícita en la composición, que el artista ha preferido dedicar en exclusiva al formidable paisaje natural. Lo que sí es característico de la obra de Zhou, es el pequeño poema que completa la obra, además de una lista de los coleccionistas por cuyas manos ha pasado.

ALBERTO DURERO
“Vista de Arco”, 1495 acuarela sobre papel, 22.1- 22.1 cm. – Paris, Louvre.

Alberto Durero es el indiscutible genio de la pintura alemana y uno de los artistas más brillantes de toda la historia del Arte. Inquieto y valiente, su estilo aúna la sensibilidad del Arte italiano –que tuvo oportunidad de ver durante sus viajes a Venecia- con la fuerza de la tradición germana. Pero por encima de todo destaca su interés y amor por la naturaleza, comparable al de Leonardo da Vinci, que se plasmaría en acuarelas de impresionante naturalismo como "Liebre" y "Hierbas" (ambas de 1503, conservadas en el Museo Albertina de Viena) La “Vista de Arco”, pese a ser una obra de juventud (Durero tenía 24 años cuando la pintó) es uno de los paisajes más importantes de la historia del Arte occidental. Por primera vez el artista se enfrenta al paisaje real, representado sin ningún tipo de artificio, ni –al tratarse de un genio como Durero- de limitación técnica. El uso de una luz uniforme, y la representación también uniforme del cielo, carente de cualquier elemento atmosférico, ayudan a destacar la contundente montaña. Resulta interesante comparar este paisaje con el ejemplo anterior de Shen Zhou: el paisaje entendido como un elemento real, sin artificios del primero, y el sentido claramente poético en la obra del oriental.

EL BOSCO (HYERONIMUS BOSCH)
Tríptico del jardín de las delicias”, c.1500 óleo sobre tabla, 220- 389 cm . – Madrid, Museo del Prado.

Una de las pinturas más famosas y comentadas de toda la pintura occidental, pero también una de las más complejas y malinterpretadas. Un análisis en profundidad de la obra llevaría páginas y páginas de interpretaciones y –en muchos casos- meras conjeturas.
En pocas palabras, la obra de El Bosco es básicamente moralizante, didáctica. El Bosco ve en la sociedad de su época el triunfo del pecado, de la carne, de todas las cosas que han arrebatado al ser humano su carácter angelical, y quiere advertir a sus contemporáneos de las terribles consecuencias de sus actos impuros. El panel de la izquierda representa el paraíso, Adán y Eva viviendo libres de pecado en medio de un formidable edén lleno de animales fantásticos y exuberante vegetación, con la fuente de la vida dominando la escena. El panel de la derecha representa los terribles tormentos a los que se ven sometidos los pecadores en el infierno, incluyendo el ser devorados (y posteriormente defecados) por una extraña figura con un caldero en la cabeza. La escena es sensacional por la fantasía y el colorido, destacando el abrumador uso de la iluminación en los edificios que arden en la parte superior de la imagen. La tabla central es complejísima tanto por su composición como por su significado. El centro de la composición lo ocupa un estanque lleno de mujeres, alrededor del cual cabalgan un grupo de hombres en lo que se interpreta como una alegoría del deseo sexual. Varias referencias al pecado original –mujeres y pájaros que dan manzanas a los hombres- completan la escena. Pese a que este ímpetu moralizante resulta ridículo para cualquier persona medianamente razonable hoy en día, la obra de El Bosco no deja de ser una de las grandes pinturas de la historia de la pintura occidental.

PETER BRUEGHEL EL VIEJO
El triunfo de la muerte”, 1560 óleo sobre tabla, 117- 162 cm. – Madrid, Museo del Prado


Comúnmente se establecen paralelismos entre la obra de El Bosco y la de Bruegel, pero lo cierto es que las diferencias entre ambos son abismales. Mientras que las fantasías de El Bosco nacen de una profunda decepción y preocupación por el ser humano, con un mensaje claramente moralizante, las obras de Bruegel (tanto esta como “Los proverbios holandeses” o “Juegos de niños”) están cargadas de ironía y de un amor por la vida rural que parece anticipar el paisajismo holandés del siglo posterior. Incluso en una obra tan trágica como esta, la ironía de Brueghel es fácilmente advertible. La muerte avanza imparable, y no hace distinción entre hombres y mujeres, ricos o pobres, o justos o pecadores. Un rico caballero observa impotente como las hordas esqueléticas le roban todas sus monedas, mientras uno de los demonios le muestra un reloj de arena en actitud burlona. Otro de estos demonios ofrece en bandeja una calavera a una de las mujeres comensales, mientras una pareja de enamorados, ajenos a la apocalíptica escena, continúan con sus canciones de amor

LEONARDO DA VINCI
“Retrato de dama (Gioconda, Monna Lisa)” – 1503-05 óleo sobre tabla, 77- 53 cm. – Paris, Louvre.



Poco o nada se puede decir de esta obra que no se haya repetido ya hasta la saciedad. Es la pintura más conocida del arte occidental, y, probablemente, la obra de arte más famosa del mundo. Ha inspirado libros y películas, ha protagonizado el robo más famoso de la historia del arte, ha sido estudiada mediante todo tipo de métodos, artísticos o científicos, para descubrir posibles dibujos ocultos, grietas, determinar que porcentaje de la pintura corresponde al rostro (4.9%), cuantos al paisaje (20.3%) o a otros elementos. Se han hecho miles de copias, réplicas, interpretaciones y caricaturas, incluyendo la "Gioconda bigotuda" de Dalí o la "Gioconda agredida" de Duchamp, y, recientemente, se ha tratado de averiguar, basándose en el análisis de la pintura, cómo sonaría la voz de la dama retratada. En un plano puramente artístico, se trata de una obra extraordinaria, el la que el sfumetto leonardesco alcanza su máxima expresión. No observamos pinceladas, tan sólo veladuras que dan a la pintura un aspecto casi irreal, como se observa en su celebérrima sonrisa y en el paisaje del fondo. Sigue habiendo debates en cuanto a la identidad de la retratada, aunque tradicionalmente se piensa que se trata de la esposa de Francesco del Giocondo. Esta indecisión ha dado pie a numerosos visionarios para proponer nuevas y “auténticas” giocondas, pese a la multitud de evidencias que señalan a esta como obra única y verdadera.

GIORGIONE
“La tempestad”, 1508 óleo sobre lienzo, 83- 73 cm. – Venecia, Galería de la Academia.



Como tantos otros pintores malogrados –murió a los 32 años- Giorgione nos dejará para siempre la duda de hasta donde podría haber llegado su exquisita pintura de haber gozado de una larga existencia, y de qué lugar ocuparía ésta en la historia del Arte, aunque viendo la prodigiosa evolución de su directo heredero artístico –Tiziano- es fácil hacerse una idea. “La tempestad” es una verdadera poesía pictórica. Terriblemente sugestivo, el significado del cuadro está todavía abierto a multitud de interpretaciones. Destaca, sobre todas las cosas, un amenazante relámpago sobre las torres y tejados de una extraña ciudad fluvial. En primer plano, la frágil figura de una joven mujer amamantando a su hijo contrasta con la poderosa tormenta. En el extremo inferior izquierdo aparece la figura de un joven con una lanza, quizás un soldado a servicio de la dama. Todos estos elementos parecen estar situados sin sentido alguno ni relación lógica entre ellos. Tal vez el pintor ha querido pintar una metáfora de la fragilidad e indefensión del ser humano ante la poderosa naturaleza, o tal vez “La tempestad” no sea más que una pintura cuya belleza ilógica e incontestable esté más cerca de una melodía musical que de una clásica pintura renacentista

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"Ahora sólo hay una melancolía absoluta. No deseo nada. Dormir. Solamente dormir. Y soñar. Soñar que me quieren".
- Alejandra Pizarnik


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