"Nunca celebraré un gol en el Camp Nou" 
Una vez pasado el partido de Bilbao, ya existe el Inter de Milán y ya existe Samuel Eto'o. El delantero camerunés vuelve hoy a Barcelona para jugar por primera vez en el Camp Nou desde que Pep Guardiola le invitó a irse. Los resultados y el calendario han querido que el Barça-Inter no sea un partido más, todo lo contrario, el duelo del martes es el más importante de la temporada (hasta el momento) y, por lo tanto, el más decisivo de la semana. Dependiendo de lo que pase en Kazan, hasta puede ser 'caixa o faixa'. Con permiso de la inoportuna gripe A, habrá que afrontarlo como una final y habrá que saber gestionar el componente mental añadido que supone el retorno de Eto'o.
Nos guste o no, el africano será el protagonista de la previa y al barcelonismo se le brinda una oportunidad única de homenajear improvisadamente a uno de los grandes. Números y finales de Champions en mano, Eto'o ha sido el mejor delantero de la historia del Barça y, más allá de filias y fobias, merece un reconocimento en forma de ovación. El mismo aplauso que se llevarán Ronaldinho, Deco o Rijkaard cuando vuelvan a pisar el Estadi. Con todos ellos, se acabó el amor, pero el cariño perdura aunque fuera el Barça quién cortara la relación.
El viernes, en una interesante entrevista con Jordi Basté en 'El món a RAC1', Eto'o reconoció que todavía siente nostalgia. Se puede pensar que es muy listo y que se quiso preparar el terreno, pero Eto'o siempre ha sido transparente y sus palabras sonaron sinceras. Está dolido con Joan Laporta y con Guardiola, como cualquier novio despechado, pero siente respeto por el Barça y por los aficionados culés. Ya sé que sigue reclamando unos euros que dice que son suyos... Bueno, si lo son, la Justicia se los hará llegar. En Camerún, la pela también es la pela.
Pero, vayamos al tema: ¿Cuándo hay que aplaudirlo? ¿Antes, después o durante? Está claro que durante no procede porque el partido es demasiado importante; ¿después?, dependerá del resultado y de lo que haya hecho Eto'o; por lo tanto, el momento óptimo es cuando Manel Vich pronuncie su nombre por megafonía cantando la alineación del Inter. Seguro que el gran Vich hace una pausa estratégica... y quizás, hasta le tocamos la fibra al león y después no ruge tanto.
Dicho esto, hermano Samuel, la mejor manera de no celebrar un gol en el Camp Nou es no marcarlo