En el circo se le escapa un león al domador y comienza a ir hacia el público. La gente corre apresurada. En eso uno de los que corría ve a un paralítico que se quedaba sin moverse y grita:
- ¡¡El paralítico, el paralítico!!
Y el paralítico le grita:
- ¡No, hijueputas, dejen que el león decida sólo!