Va un carro a toda velocidad por la avenida saltándose todas las señales de tránsito. Lo para un guarda , y le dice al conductor con muy mal genio:
- Oiga, qué belleza... a usted le vamos a dar un premio por lo bien que conduce. ¿En qué se lo gastará?
- En sacar la licencia de conducir.
- No le haga caso ―dice su mujer―, está borracho.
Y la suegra, que va en el asiento de atrás y es un poco sorda, exclama:
- ¡Ya decía yo que con un carro robado no llegaríamos muy lejos!