Denunciante Leyenda
| Respuesta: Curiosidades y supersticiones en el futbol. El último sobreviviente de la Primera Final de la Copa Mundial (Uruguay - Argentina, 1930) FRANCISCO "PANCHO" VARALLO: Francisco Varallo nació en el barrio de Los Hornos, Ciudad de La Plata, en febrero de 1910. Se inició futbolísticamente en el club 12 de Octubre, para luego recalar en Gimnasia y Esgrima de La Plata, alcanzando rápidamente la Primera de ese club. El día que lo probaron, ganó Gimnasia 9 a 1, con nueve goles suyos. Una semana después debutó en Primera División. Fue campeón amateur con el Lobo en 1929 y en 1930 integró el seleccionado argentino en el primer Mundial de la historia, en el cual Argentina fue subcampeón. Es el único protagonista sobreviviente de aquel Mundial. Ese mismo año vistió la camiseta de Vélez Sársfield, durante una gira, de la cual también fue partícipe Bernabé Ferreyra. Entre los dos convirtieron 57 goles en 27 partidos. Por aquellos años ya era gran amigo de Carlos Gardel. En 1931 arribó a Boca, firmando un contrato excepcional para aquella época (10.000 pesos de prima más $800 mensuales). Ese pase marcó el comienzo de la era profesional en el fútbol argentino. Debutó oficialmente en Boca el 31 de mayo de 1931, en el empate de Boca como local frente a Chacarita por 0 a 0. Era un especialista en convertir goles sobre la hora. También fue apodado “Cañoncito”, por su potente remate. Como buen goleador, tenía tardes en que apenas tocaba la pelota, pero muchas de ellas terminaban dentro del arco rival. Así se convirtió en el máximo artillero de la historia de Boca, con 181 goles en 210 partidos, lo que arroja un promedio de 0,86 goles por partido. Era un definidor espectacular, contaba con un buen pique y descolló por su potencia devastadora. Roberto Cherro fue el mejor compadre que tuvo “Pancho” durante su carrera. Cherro lo conocía a la perfección, a tal punto que Varrallo reconoció que el título de máximo goleador de la historia xeneize se lo debe a él. Otro compadre importante en su carrera fue el paraguayo Delfín Benítez Cáceres. Además era un especialista en la ejecución de penales. Con Boca ejecutó 22, convirtió 18, desvió 1 y le atajaron 3. Varallo era un amante de la noche porteña, pero además era adepto de los entrenamientos, por lo que nunca tuvo problemas para conjugar su amor por el tango con su carrera como jugador. Roberto Cherro también era su compadre fuera de la cancha. Fue tres veces campeón con Boca, en 1931, 1934 y 1935. En 1934 además fue goleador del certamen con 34 goles en igual cantidad de partidos. Durante su carrera futbolística se codeó permanentemente en la cima de la tabla de goleadores con jugadores de la talla de Alberto Zozaya, Bernabé Ferreyra, Arturo Naón, Agustín Cosso y Delfín Benítez Cáceres. Fue integrante del seleccionado argentino en el Sudamericano de Buenos Aires de 1937, ganado por Argentina, tras un dramático desempate con Brasil. En un partido que jugó para la Selección en Montevideo contra Chile, comenzó el fin de su carrera. Un jugador chileno le dio un puntapié en la rodilla izquierda, lo que se agravó durante 1937 cuando recibió otro golpe en la misma zona, en un partido contra San Lorenzo. Varallo cometió el error de no operarse en ese momento. Estaba toda la semana en cama y se levantaba los domingos para jugar. Sólo jugó un partido durante 1938, en la derrota de Boca ante River el 10 de abril de ese año. En 1939 tuvo más continuidad, convirtió 9 goles y fue el goleador del equipo en un mal año para Boca. Además se dio el gusto de hacerle dos goles a River, uno en cada partido. Vistió la azul y oro por última vez el 2 de diciembre de 1939, en un partido nocturno contra Ferro, disputado en la cancha de Chacarita. A los 29 años, en el verano de 1940, anunció su retiro. Estaba destruido porque no jugaría más en Boca. Entre 1957 y 1959 dirigió a Gimnasia, pero según el mismo declaró, esa función no era para él. Hoy en día vive en la esquina de 60 y 25, en La Plata, en la misma casa que compró con su contrato de 1931. Sus espectaculares goles, que lo llevaron a la idolatría, siempre perdurarán en la memoria del hincha de Boca. |