Un pastuso que tenía muchas infecciones en el pene va al doctor y le dice:
- Oiga doctor, vengo aquí para que me hagan la castración.
El médico horrorizado, le dice:
- Oiga, esto de la castración es una cosa muy seria. Yo no me meto con este tipo de operaciones, pero si usted quiere hay un médico judío en la oficina de al lado que le haría la operación con todo gusto.
El individuo se va a la oficina contigua y le hace la misma petición al judío. Este le dice:
- Pues si Ud. me paga yo le hago la castración. Fírmeme aquí éste papelito...
El pastuso lo firma, y al poco rato el médico saca un machete y... ¡TENGA!. Se lo pica. A los pocos días el pastuso anda caminando cojeando en la calle y un amigo le dice...
- Oye Ramón, ¿ya te hicieron la circuncisión?
El tipo lo mira seriamente y le dice:
- ¡¡¡CARAJO!!! ¡¡¡ESA era la jodida palabrita!!!