Una complementación al tema, es el editorial de hoy del Nuevo Siglo donde se refiere a la tesis histórica de Uribe sobre el origen de la corrupción. La cual, campantemente él, señala como un efecto de la violencia.
"En efecto, uno no quisiera ver los episodios de la Convención de Ocaña, que pretendían modificar o ajustar la Constitución de Cúcuta de 1821, que fue la base de la libertad y que se prometió no cambiar al menos por el término de diez años. Sin embargo, el Libertador hubo de hacerlo y proponerlo, cuando ella llevaba siete años, porque quiso incorporar el Poder Moral, es decir, una instancia desde la cual
se pudiera sancionar a los funcionarios manilargos y se lograra implantar institucionalmente una ética nacional. Eso fue lo que
causó el rechazo de Santander, y en particular de sus áulicos, y fue la desavenencia que llevó hasta el propio atentado contra el Libertador, con la complicidad santanderista, y que posteriormente llegó hasta el asesinato de Sucre. Así,
cuando se quiso proscribir la corrupción, que era a todas luces una necesidad que el Libertador venía proclamando desde la misma Carta de Jamaica, en 1815, la contestación fue con insurrecciones y violencia.
De manera que la causa primaria de los males de entonces fueron las corruptelas"
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http://www.elnuevosiglo.com.co Editorial: Un círculo diabólico