Entra un marica donde el ginecólogo y le dice:
- Doctor, yo he sentido casi todas las emociones de una mujer. Sólo me falta sentir el dolor del parto y no me voy de aquí hasta que usted no me haga sentirlo.
- Eso es imposible, --contesta el médico.
El marica insiste y el doctor se mete con él en el quirófano y 20 minutos más tarde el paciente sale dando gritos y agarrándose la barriga.
- ¿Qué le hizo?, --pregunta estupefacta la enfermera.
- ¡Nada!, --contesta el médico-- él quería sentir el dolor del parto, y yo le cosí el culo y le dí un purgante.