Un médico deja embarazada a su novia, pero no quería tomar la responsabilidad, así que cuando el niño nace se lo atribuye a un cura que venía al hospital a operarse de la próstata:
- Mire, padre, ha sido un milagro, no tenía mal la próstata, ¡estaba embarazado!
Total, el cura se lo cree, se lleva al niño y lo cría haciendo como su tío... pero cuando el niño cumple los 18 años, el cura no resiste contarle la verdad, lo llama y le dice:
- Debo decirte algo muy importante, Efraín
- ¿Qué quieres, tío?
- Precisamente de eso te quería hablar.
- No necesitas decirme nada, ya hace mucho tiempo que sospechaba que no eras mi tío, sino que eras mi padre...
- No, hijo, no... No soy tu padre, sino tu madre... ¡Tu padre es el Obispo!