Sentado en su nueva oficina, un abogado recién graduado esperaba su primer cliente, al escuchar que la puerta se abría, rápidamente levantó el teléfono y trató de demostrar que estaba muy ocupado. El visitante pudo escuchar al joven abogado decir:
- Bill, volaré a Nueva York por el tema de los hermanos Mitchell; parece que esto va a ser algo grande. Recuerda que también necesitamos traer a Carl desde Houston sobre el caso Cimmerib. Bill, debes perdonarme alguien acaba de llegar, bye.
Y cortó.
Dirigiéndose al hombre que acababa de entrar, el abogado dijo:
- Bien, ¿en qué puedo ayudarle?
- Buenas doctor, es que vine a arreglarle el teléfono.