Había un mono que a cada rato se hacia una paja. Un día pasó una chica y se excitó; se agarró el pene y lo empezó a mover como un tren. Al otro día pasó una chica guapísima y el mono se pajeó otra vez del mismo modo. Al tercer día encuentran al miquito muerto y le preguntan a un señor que estaba al lado por qué había muerto, y el señor responde:
- Es que pasó por aquí la procesión...