Otros aspectos Otras opciones a considerar, siempre según nuestras necesidades, son las conexiones de entrada y salida que incluye la tarjeta, si dispone de sintonizador de televisión o su capacidad de tratamiento de video. Con la llegada de la televisión y el video de alta definición, las tarjetas gráficas suponen una ayuda casi indispensable para el procesador. Que la tarjeta incluya conectores HDMI o HDPC y sea capaz de procesar video de alta definición es un valor añadido que nos asegura la compatibilidad y el mejor rendimiento con las tecnologías Blu-Ray y HD-DVD.
Asimismo, si valoramos el silencio podemos optar por tarjetas gráficas refrigeradas de forma pasiva (sin ventiladores).
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API Gráfica y Shader Model
Tan importante como la potencia de la tarjeta es el software que la “maneja”. De igual forma que un conductor profesional es capaz de sacar mucho más rendimiento a un vehículo que un conductor amateur, la optimización y grado de desarrollo del software es fundamental para alcanzar una buena calidad gráfica y rendimiento.
La mayoría de desarrolladores de videojuegos programan sus títulos bajo la API gráfica DirectX, un conjunto de instrucciones multimedia exclusivo de los sistemas operativos de Microsoft. Su única alternativa es el API OpenGL, desarrollo de código abierto multiplataforma (Mac, Linux, Windows…).
Periodicamente salen nuevas versiones de estas APIs gráficas, responsables de los deslumbrantes efectos gráficos que dan vida a los juegos de hoy en día. La versión actual de DirectX es la 10, mientras que la de OpenGL es la 2.1.
Es importante asegurarnos de que nuestra tarjeta gráfica soporte de forma nativa las últimas APIs gráficas, de esta forma nos aseguramos una compatibilidad total con los últimos efectos de imagen (iluminación, sombreados, etc.) que implementa. Las tarjetas no compatibles se ven obligadas, bien a renunciar a los nuevos efectos gráficos, bien a derivar al procesador parte del trabajo de implementarlos, con la consiguiente perdida de rendimiento.
Coincidiendo con el lanzamiento de Windows Vista, Microsoft anunció que DirectX 10 sería una tecnología
exclusiva del nuevo sistema operativo, lo que motivó una ola de protestas entre los jugones, obligados a instalar Vista y adquirir una tarjeta compatible para disfrutar de los más avanzados efectos visuales.
Lo cierto es que trascurrido un año desde la aparición de Vista, las diferencias de calidad gráfica entre juegos DirectX 9 y 10 son casi inapreciables.
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2. Tarjetas gráficas AGP La primera decisión a tomar es escoger una tarjeta AGP o una tarjeta PCI Express
Las tarjetas AGP desaparecen del mercado a pasos agigantados, sustituidas por las que utilizan el bus PCI Express, con mayor ancho de banda. Sin embargo buena parte de las placas bases instaladas sigue siendo AGP, por lo que las tarjetas se “resisten” a desaparecer. Desde luego no tiene ningún sentido adquirir un nuevo ordenador o una nueva placa base que no sea PCI Express, pero si todavía pensamos aguantar una temporada con nuestro sistema, la opción AGP sigue siendo válida. Nos permite conservar nuestra placa madre y actualizar nuestro ordenador por un precio asequible hasta que nos planteemos renovar todo el sistema.Dado que el bus AGP está “condenado” es improbable que aparezcan nuevos modelos de tarjetas en el futuro.

3. Tarjetas gráficas PCI ExpressLa llegada de Windows Vista y el API gráfica DirectX 10 ha segmentado el mercado de tarjetas gráficas. Solamente las más modernas tarjetas de ATI y Nvidia soportan de forma nativa las nuevas instrucciones multimedia de Microsoft.

DirectX10 ha supuesto una revolución en la arquitectura de las tarjetas, permitiendo el uso de “shaders unificados”. Si anteriormente cada tarjeta incorporaba un número fijo de pixel y vertex shaders (motores específicos encargados de realizar estas importantes tareas de proceso), las nuevas tarjetas gráficas bajo DirectX10 incorporan “shaders versátiles”, capaces de realizar ambas tareas según las necesidades de la imagen.
Así, las nuevas tarjetas son capaces de optimizar mucho mejor el trabajo: si una imagen está compuesta por una importante carga de polígonos, la mayoría de motores se dedican a los cálculos geométricos; si la imagen por el contrario es de geometría sencilla, la mayoría de motores se pueden dedicar a pintar los píxeles.
Las tarjetas más antiguas son incapaces de ajustarse de esta forma: a la hora de renderizar una imagen de geometría compleja, los “pixel shaders” no realizan ninguna tarea, desperdician su trabajo a la espera de que se realicen todos los cálculos geométricos.
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