Piedras, troncos y ramas de árboles, tejido crudo... La ilusión de estar en una película de los Picapiedrasdiseño, aún así, es de lo más sofisticado que existe. Su autor es un francés: Frank Lefebvre, fundador de la Bleu Nature.

La empresa nació en 1995 con base en un concepto interesante:
las formas de los materiales son el material de la formas. Esto quiere decir que, más que procurar nuevas formas producto de la imaginación y del lápiz del creador inspirado, se procura el aspecto natural de los materiales tal como se encuentran en la Naturaleza. El papel del
diseño en este caso será el de intuir de las potencialidades de los elementos naturales disponibles y combinarlas de un modo elegante, simple y confortable, en un proceso que presenta muchas semejanzas con la esencia del trabajo artístico. Menos que un creador, el
diseñador se vuelve un catalizador, un artesano.
Esta búsqueda de la simplicidad y de la minimización de la intervención del factor humano tiene algún sentido filosófico en los días que corren en que asistimos a una preponderancia cada vez mayor del
diseño en nuestra vida. Nuestras casas, nuestras ropas, nuestros coches o nuestros objetos personales imponen un modo de vida estandarizado para que puedan ser utilizados. Es una relación de tiranía donde hay cada vez menos espacio para la simplicidad y para la espontaneidad.

Lucubraciones aparte lo cierto es que las piezas de la
Bleu Nature nos dejan estupefactos. Ellas no sólo funcionan bien como han visto su procura aumentar exponencialmente, lo que parece confirmar algún cansancio en relación al minimalismo del
diseño mainstream. Ramas o troncos de madera, piedras rodadas, pedazos de roca, fibras de lino, cáñamo o lana virgen son la materia prima utilizada sin cualquier tipo de tratamiento industrial. El montaje es exclusivamente artesanal.
El resultado son piezas únicas y orgánicas, apenas comercializadas a profesionales del ramo, lo que quiere decir que un simple particular no puede adquirirlas para su casa. Es una pena...