Estaban un francés, un inglés y un pastuso condenados a muerte. Pasa el francés al paredón. Se escucha:
- ¡Preparen!. ¡Apunten!...
En ese momento el francés grita:
- ¡Terremoto!. ¡Un terremoto!
Y entre la confusión que se arma el francés escapa. El inglés vio todo lo acontecido desde su celda y cuando lo llevan al paredón y se escucha:
- ¡Preparen!. ¡Apunten!...
El inglés grita:
- ¡Un huracán!. ¡Un huracán!
Y en la confusión también escapa. El pastuso -siempre listo- fue testigo de la escena desde su celda, así que cuando lo llevan al paredón hacía esfuerzos por imaginarse una catástrofe para salvarse de la misma manera que los otros condenados. Así, llegan al paredón y cuando escucha:
- ¡Preparen!. ¡Apunten!....
El pastuso para salvarse empieza a gritar:
- ¡Fuego!. ¡Fuego!