El pastusito algo ignorante que llevaba años en Italia vuelve a su hogar y descubre sorprendido que tiene un hijo negro, y le pregunta a su esposa:
- Pero... ¿cómo es posible que tengamos un hijo negro si yo soy blanco y tú también, pues?
- Verás, como no tenía leche, tuve que buscarme una ama de cría para que amamantara al niño, y como ella era negrita, el niño se puso de ese color.
El marinero, no muy convencido, decide ir a consultarlo con su madre, le cuenta la historia y la madre responde:
- Tranquilo mijo, Claro que puede ser, fíjate por ejemplo en ti mismo, de pequeño te di mucha leche de vaca, y mira qué lindos cuernos te están saliendo, ¡imbécil!