Respuesta: Para todos los que creen en profecías Lo que los profetas afirman es que ofrecen advertencias. Dicen que "Dios les ha dicho que sucederán cosas terribles a menos que...". Observemos que la profecía siempre contiene condicionantes: Dios está dispuesto a aplacar su ira si las gentes cambian sus comportamientos. Cuando resulta que el mundo no ha volado en pedacitos el profeta puede regocijarse por el éxito de la profecía. Le dirá a sus seguidores que el Señor, en su magnanimidad, aceptó no asolar la Tierra.
La profecía, al igual que las predicciones, busca reconfortar a su audiencia frente a la incertidumbre de la vida que siempre nos acompaña. El mundo no deja de cambiar y esa es la dificultad insoslayable. Los especialistas en predicciones, como Toffler y tantos otros que no cuentan con el respaldo de lo sobrenatural, tienen bastantes más problemas para convencer. No nos pueden ofrecer una razón para creer pero lo intentan buscando respaldo en los dioses profanos de la ciencia.
Un ejemplo de esto son los pronósticos de cataclismo ecológico que están proliferando y que suenan igual que las profecías religiosas. Nos dicen que la degradación del medio ambiente es culpa de la actividad humana, especialmente del consumo desbordado y de la indiferencia hacia las consecuencias de nuestros actos. El mensaje que nos transmiten es moral y nos insta a cambiar nuestro comportamiento. Al mismo tiempo no cabe duda de que, en efecto, la actividad humana es responsable de cambios traumáticos entre los seres vivos, pero lo que no puede medirse con seguridad es la naturaleza y la magnitud de dichos cambios, y menos aún sus consecuencias últimas. Nadie está totalmente seguro de qué ocurriría con la destrucción total de la selva tropical, por citar un ejemplo. Se nos dice que crearía cambios masivos en el clima mundial, pero ¿qué consecuencias tendrían?
Los científicos nos piden que consumamos menos, nos reproduzcamos menos y pensemos en el futuro. El futuro está en juego. He aquí otro de los temas de las profecías: el momento presente, cualquiera que sea, constituye el instante en el cual se define el futuro del cosmos. En cierto sentido esa afirmación es exacta; pero nunca resultan las cosas tan decisivas como se dice porque el mundo sigue funcionando a su eterno ritmo indolente e inmoral.
Una condición que siempre está implícita en este tipo de predicciones es la frase "si todo sigue como va". El problema es que los extremos rara vez acontecen, por no decir nunca. Y no ocurren porque las tendencias actuales no se mantienen inmutables: cambian al igual que todo lo demás.
Por ejemplo, muchos planificadores económicos piensan que el capitalismo triunfó finalmente con la catástrofe que liquidó a la Unión Soviética. Están pasando por alto a más de mil millones de chinos que aún viven bajo un sistema cuasimarxista. Estos estudiosos se mostrarían más sabios si tuvieran en cuenta la crítica que le hizo Marx al capital. Dicha crítica era que el capitalismo convertía la vida humana en mercancía y fue considerablemente más exacta que su profecía acerca del paraíso de los trabajadores. En Estados Unidos tienen actualmente un sistema que convierte las vidas en objeto de compraventa. Se llama 'administración de salud' y en él cada persona es una unidad más en un balance financiero. La vida ya es un asunto de ganancias y pérdidas, exactamente como lo concluyó Marx.
David Koresh, quien lideró el movimiento de la rama davidiana destruido en Waco en 1993, se autodenominó 'el mesías pecador' y exigió de sus seguidoras exclusividad sexual para él, en tanto que todos los demás tenían que observar la más estricta abstinencia. Las mismas mujeres solamente podían tener actividad sexual con el permiso de Koresh. El decía que Dios le permitía, e incluso le exigía, que pecara porque lo había elegido para que fuera el padre de una nueva humanidad que prevalecería en el reino celestial.
Koresh fue herido en los primeros enfrentamientos con la policía y algunos de sus seguidores pensaron que moriría. Presas de la angustia, abandonaron todas las restricciones de pureza que se habían impuesto: comenzaron a beber, fumar y comer alimentos prohibidos. Se rindieron a las 'fuerzas de Satanás'. Entonces a alguien se le ocurrió un plan: cuando muriera sacarían el cadáver y emboscarían a la policía para luego suicidarse con granadas ante las cámaras de TV, eligiendo la muerte antes que el triunfo de las 'fuerzas de Babilonia'. El plan hizo que todos reaccionaran con alegría y volvieran a la fe. Dijeron que serían "trasladados" al cielo. Sin embargo al final, cuando Koresh comenzó a revivir, el plan fue abandonado y no se habló más de él.
__________________ Vida: lo que los Frikis no tienen
Att: Un otaku, juzgando a los demás p r su propia condición |