| Denunciante Dorado | Respuesta: Universidad Nacional de Colombia
Y qué tal la cartica que enviaron esos hijueputas? (Que no se note que SI EXISTEN guerrilleros adentro, que aparte de todo son unos payasos XD)...
No falta el "pensante" que les crea XD.... Cita:
Recientemente en algunas universidades y espacios sociales se vienen presentando acciones en nombre de las FARC-EP que comprometen la integridad y seguridad de la comunidad, como robos, asesinatos y otros, con el fin de intimidarla y desprestigiar a nuestra organización insurgente.
El más reciente hecho ocurrió el pasado martes 2 de junio de 2009 cuando un grupo de falsos encapuchados hizo presencia en la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, en donde luego de pintar los muros interiores del bloque 43 con consignas de las FARC-EP, incursionaron violentamente en las instalaciones de la Oficina Estudiantil de la Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de dicha Universidad.
El Frente Jacobo Arenas de las FARC-EP aclara a la opinión pública que estos hechos no fueron realizados por ninguno de nuestros militantes y que, por el contrario, rechazamos todo tipo de acciones amenazantes, intimidatorias y vandálicas en contra de los espacios académicos y de debate crítico que en este país son estigmatizados y reprimidos violentamente por el Estado autoritario mediante sus organismos oficiales y estructuras paramilitares, cuya presencia se extiende también a las universidades públicas como lo han dejado claro en los múltiples hechos y en los comunicados que han difundido durante los últimos meses. Y es que si bien la universidad debería ser por excelencia un espacio para el desarrollo del pensamiento, la creación científica y artística y en la cual tengan cabida todas las expresiones ideológicas, políticas y culturales que coexisten en el país, sin embargo esa no ha sido la situación que ha caracterizado la dinámica de la universidad pública. Desde sus inicios el Estado colombiano ha impuesto la violencia como mecanismo para someter ideológica, social y culturalmente la universidad y desconocer los derechos sociales conquistados tras décadas de lucha. Porque esto no solo es una guerra contra las FARC - EP. Se trata, en cambio, del desarrollo de una concepción que es extensiva a todo el pueblo colombiano, a quienes levanten su voz de protesta, sea por reivindicaciones o contra la guerra sucia del terrorismo de Estado. Guerra en general contra todo aquel que se organice para reclamar Justicia social, sean estudiantes, campesinos y obreros. Guerra contra el pueblo colombiano y el conjunto del movimiento social y popular.
Una vez más queda en evidencia que las intenciones del Estado Colombiano, desde su política de guerra sucia, no son sólo el señalamiento y la persecución en contra de los espacios de reflexión y crítica, sino además el desprestigio vía falsas acusaciones en contra de nuestra organización revolucionaria que lucha desde antes de La Violencia por construir la Nueva Colombia, en paz y con justicia social.
Es así entonces como la defensa de la Universidad pública, no puede orientarse hacia una condena genérica a la violencia de los actores armados si no ante todo a identificar con toda claridad quienes son los que vienen coartando la libre expresión en los espacios académicos, asesinando dirigentes estudiantiles, profesores y trabajadores.
Las FARC-EP nunca se han caracterizado por este tipo de acciones, esto lo sabe el pueblo, como sabe también que un acto tan importante como el 45 aniversario del surgimiento de nuestra organización insurgente no lo celebraríamos agrediendo espacios académicos que aún sin comprometerse con las FARC-EP, creen y le apuestan a la construcción de otra Colombia posible. ¡Con Bolívar, con Manuel, con el pueblo, al poder! Manuel vive en la lucha del pueblo colombiano. Hemos jurado vencer, y venceremos. Montañas y ciudades de Colombia, Junio de 2009
45 AÑOS CUMPLIENDO LOS SUEÑOS DE BOLÍVAR “mi espada no conocerá su funda, mientras reine la injusticia y la desigualdad” Simón Bolivar/ Aquel 27 de mayo de 1964 en las montañas del sur del Tolima, no alcanzaban a ser media centena de hombres los que dieran muestras de dignidad y coraje al mancillado pueblo de Bolívar. Poco a poco se regaría el espíritu revolucionario de esos 48 hombres de Marulanda, que se multiplicaron para dejar de ser un puñado de campesinos victimas del terrorismo de estado y eregirse como uno de los más poderosos ejércitos revolucionarios, reconocido por los pueblos del mundo como un símbolo de la resistencia popular de América. No ha bastado la persecución intensa y rabiosa de la oligarquía colombiana y del imperio yanqui, para hacer que miles de hombres y mujeres farianas, en campos y ciudades, renuncien a su compromiso con el pueblo por la segunda y definitiva independencia. Una y otra vez, el Ejercito del Pueblo ha salido airoso y fortalecido de las ofensivas militares que se ciernen contra él, así lo ha demostrado durante sus 45 años de lucha desde Marquetalia hasta la Nueva Colombia. Las FARC-EP lograron sobrevivir al desencanto que trajo a millones de revolucionarios la caída de la Unión Soviética, los golpes a la revolución centroamericana y las claudicaciones de aquellos que flaquearon ideológicamente, renunciando al empeño por construir un país en paz con justicia social. Hoy las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia se desarrollan y avanzan, pese a los señalamientos de quienes desconocen la lucha armada como vía legitima de resistencia a la exclusión y al genocidio, perpetrado contra el pueblo por los diversos gobiernos de turno y agudizado por el narco-paramilitar Uribe Vélez. Los mismos obsecuentes que en momentos decisivos las invitan a deponer las armas y pasarse al lado de quienes temen a la paz, a la justicia social y a la construcción del socialismo. En su revisionismo histórico la rancia oligarquía, niega la voluntad de paz del pueblo en armas, queriendo borrar de la historia las diversas apuestas que ha hecho las FARC-EP por la paz, persiguiendo a quienes han luchado por su plataforma para la construcción de la Nueva Colombia, como la Unión Patriótica, el Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, el Partido Comunista Clandestino Colombiano, entre otros y a todos aquellos que aportan desde diversos escenarios en la búsqueda de la salida política al conflicto social y armado. Sin embargo, desde todos los rincones de nuestra América millones de voces se levantan para saludar al heroico contingente de guerreros que han jurado vencer por la Patria Grande y el Socialismo, se levantan para saludar el aliento de sus sueños, juntar sus banderas y regar con su solidaridad surcos de paz y libertad. Jamás la sangre derramada por los hijos de nuestra América dejará de germinar semillas, en las montañas, comunas y veredas. El triunfo se acerca y pronto los verdugos del pueblo tendrán que reconocer su derrota, cada día es uno menos para ellos y uno más para nosotros, el tiempo corre a nuestro favor. Diversos sectores que aglutinan a los excluidos y desposeídos, desde distintos lugares conmemoran un año más de resistencia preparando el golpe final desde la barriada, la fábrica, la escuela, la calle, el exilio. Pronto el grito de libertad latinoamericana retumbará para demostrar a la oligarquía que, a pesar de sus campañas mediáticas, sus escuadrones de la muerte y la invasión del ejército gringo, cuando el pueblo decide tomar lo que le pertenece no descansa hasta tenerlo.
HEMOS JURADO VENCER Y VENCEREMOS
POR LA PATRIA GRANDE Y EL SOCIALISMO
Partido Comunista Clandestino Colombiano PCCC | |