PROCLAMA A LOS ATEOS
Es cosa bien sabida que los ateos tenemos en común básicamente una sola cosa: no aceptamos la existencia de esos seres sobrenaturales en que gran parte de la humanidad ha creído durante miles de años, a pesar de no tener pruebas tangibles, concretas, de su existencia.
Hay ateos de izquierda y de derecha, así como de centro, hay ateos intelectuales y trabajadores manuales, hombres y mujeres, pobres y ricos, liberales, anticlericales, anarcos, socialistas y comunistas, entre muchas otras categorías.
Pero estoy convencido que a la mayoría de nosotros nos gustaría vivir en un mundo donde la religión y todas las formas de superstición fueran cosa de un pasado remoto y vergonzoso, algo digno de estudiarse como parte de nuestra herencia cultural pero tan repudiable como la esclavitud, el racismo y otras lacras de nuestro pasado.
La evolución del ateísmo mundial parece favorecernos ya que del 1% que éramos, cuando mucho, hace cuatrocientos años, pasamos a ser quizás un 5% a principios del siglo XX, luego del auge del racionalismo y el desarrollo del pensamiento científico moderno y según recientes encuestas, llegamos a ser en promedio alrededor de un 21% de la población mundial, a causa de la decadencia de las religiones en general, de las que los jóvenes principalmente se están apartando en números cada vez mayores.
Muchos nos quejamos que en esta etapa de la historia contemporánea hemos asistido a una disminución del idealismo y la defensa de nobles metas, especialmente entre los jóvenes, quienes parecen concentrar sus esfuerzos en la conquista de bienestar material, sin prestar mayor atención a luchas y militancias como las de los estudiantes del ´68 europeo, por cosas más profundas que el mero subsistir cotidiano.
De modo que si estamos de acuerdo en que una aceleración de este proceso liberador del pensamiento humano sería muy beneficiosa para la humanidad, sugiero que los ateos del mundo
establezcamos vínculos de comunicación y apoyo mutuo, de información y difusión del pensamiento ateo, para que pueda llegar a un número mayor de personas de todas las edades y
de todos los países, como una alternativa válida y preferible a las religiones.
No estoy hablando de una campaña de ´conversiones´ ni nada por el estilo, lo que sería ajeno a nuestro carácter de librepensadores y a la diversidad de pensamiento dentro de lo que es el rechazo a la superstición religiosa que procuramos defender y del que nos enorgullecemos, sino de una actitud militante de testimonio para que aquellos creyentes que estén vacilando en su ´fe´ religiosa, puedan apreciar la validez de nuestros puntos de vista y de nuestra concepción del universo, más racional y realista.
Podríamos empezar por los grupos de discusión ateos, escépticos, racionalistas, positivistas, agnósticos de internet, como primer paso para recoger adhesiones, para a partir de allí expandir
nuestros contactos y establecer una Coordinadora Atea mundial que sin recortar la libertad de acción y estructura de los diversos grupos ateos en todas partes, proporcionara las ventajas de un ´pool´ común de recursos, información, contactos, referencias, etc. que nos favoreciera a todos en el momento de necesitarlos.
La herramienta de Internet podría muy bien ser el principal vehículo para este proyecto de movilización atea, pues es actualmente de gran alcance y permite contactos rápidos y amplios.
Por supuesto, que como ha ocurrido en el pasado, esta iniciativa recibirá la oposición decidida de los líderes religiosos de todas partes y de quienes fingiendo ser no-religiosos, colaboran con esa oposición a la difusión de una imagen fidedigna y correcta de lo que es verdaderamente el ateísmo, buscando peros a todo lo que transmita una imagen positiva del ateísmo al gran público no necesariamente ateo, pues tanto ellos como sus mentores, ven esta clase de iniciativas como una amenaza a su poder sobre las mentes de millones, poder que no es sólo espiritual sino material y que involucra enormes sumas de dinero y bienes de todo tipo, que no desean perder.
Nos acompañará el éxito, a pesar de todo, si no dejamos que esas voces interesadas nos desanimen o mellen nuestra decisión de acelerar un proceso que será beneficioso para toda la humanidad.