| Denunciante Constante
| Razones por las que Dios no existe. Introducción: Existen diversas razones por las cuales las personas declaran creer en Dios, tan diversas como creyentes hay. Pero estas explicaciones probablemente están dadas por denominadores comunes que las sustentan o, para decirlo más claramente, conceptos generadores, que se pueden traducir en: el anhelo de trascender más allá de la propia existencia; el deseo de encontrar una causalidad en todo lo que resulta azaroso; el miedo a los fenómenos desconocidos y/o la incapacidad para explicarlos racionalmente; la necesidad de contar con un basamento moral; el deseo de pertenencia y el entorno sociocultural. Sin embargo, lo que sucede con algunas personas que se declaran creyentes es que, lisa y llanamente, jamás se han detenido a pensar si Dios existe o no. En ellas simplemente ha primado la adopción de la tradición familiar, sin mediar un deseo expreso o un análisis a conciencia de la base de sus creencias. Pero las hay otras que sí se animan a analizar el problema de la existencia de Dios y, muchas de ellas, se convierten en ateas, y el ateo no es ni más ni menos que la persona que niega la existencia de Dios. El objeto del presente artículo es, entonces, el de ofrecer al lector algunas razones para ser ateo, o dicho de otra forma, razones por las que Dios no existe. Estas razones se basan en enunciados a favor de la inexistencia de Dios, no en enunciados que refuten la existencia del mismo porque, normalmente, la carga de la prueba recae en quien hace la afirmación. Por ende, es al creyente quien le corresponde la responsabilidad de demostrar que Dios existe, tal y como él lo propone. A menudo se ha dicho que no se puede demostrar una inexistencia, o que no se pueden dar pruebas de que algo no existe. Tal cosa es cierta para las afirmaciones de carácter general, pero el tema que ocupa este artículo no cae en tal categoría. Dios es un caso particular, un concepto suficientemente bien definido como para sacar algunas conclusiones a partir de dicho concepto. Probar la inexistencia de Dios va a contramano de lo que generalmente se acepta como un hecho, pero que hasta ahora nadie ha podido demostrar como cierto, es decir, que tal ser existe.- 1. El problema del mal.
- 1.1.- El Dilema de Epicuro.
- 1.2.- Pasa a ser Dios indiferente.
- 1.3.- Se elimina por parsimonia.
- 2. La existencia del Universo.
- 2.1.- El problema de la complejidad del Universo.
- 2.2.- Eliminación de hipótesis explicativas.
- 2.3.- De la nada.
- 2.4.- De Dios.
- 2.5.- De algo que no es Dios.
- 2.6.- No existe tal problema.
- 3. El problema de la creación.
- 3.1.- Qué queremos decir cuando decimos lo que decimos.
- 3.2.- El Dios creador.
- 3.3.- El problema de crear el tiempo.
- 3.4.- Dios no puede crear.
- 3.5.- Dios no puede existir.
- 4. Atemporalidad.
- 4.1.- Dios atemporal.
- 4.2.- Las acciones transcurren en el tiempo.
- 4.3.- El problema persiste, Dios no puede crear.
- 5. El libre albedrío.
- 5.1.- Imposible subordinación.
- 5.2.- Libre Albedrío es incompatible con la existencia de Dios.
- 5.3.- Más implicaciones.
- 5.4.- Aún más implicaciones
- 6. Características incompatibles.
- 6.1.- Absolútamente justo, absolútamente misericordioso.
- 6.2.- El perfecto creador inexistente.
- 6.3.- Los absolutos invitan a las paradojas.
- 6.4.- El inmutable que cambia.
- 7. Argumento antropológico.
- 7.1.- Uno o muchos.
- 7.2.- Uno pero muchos.
- 7.3.- Dios habla pero cosas distintas.
- 7.4.- La existencia de religiones prueba que no hay Dios.
- 7.5.- La religión es un fenómeno humano.
1. El problema del mal. La primera demostración está basada en la enunciada por Epicuro hace 2300 años atrás y que comunmente se llama "El Dilema de Epicuro". Éste dice así: 1.1.- El Dilema de Epicuro. - Si Dios es todopoderoso puede eliminar el mal.
- Si Dios es benevolente quiere eliminar el mal.
- Si Dios es absolútamente benevolente entonces el mal no existe.
- Pero el mal existe.
- Si Dios no puede eliminar el mal, entonces es impotente.
- Si Dios no quiere eliminar el mal, entonces es malvado.
- Por lo tanto Dios no es todopoderoso o bién no es benevolente.
Hasta aquí el argumento no demuestra la inexistencia de Dios porque:- Dios podría ser efectivamente malvado o bién...
- Dios podría ser efectivamente limitado en cuanto a su poder o bién...
- Dios podría ser indiferente de nuestro sufrimiento.
1.2.- Pasa a ser Dios indiferente. Si solo consideramos las dos primeras alternativas el problema quedaría sin resolver debido a que Dios bueno y Dios todopoderoso son mútuamente excluyentes en función de la existencia del mal y no es posible determinar cuál de los dos es el correcto. Por lo tanto explotemos la tercer alternativa puesto que es una solución completa. Pero al considerar esta alternativa nos lleva a una pregunta ¿qué tan indiferente es Dios?. Analizando la realidad del día a día podemos observar que hay gente que afirma que Dios sí interviene en asuntos humanos, por ejemplo, respondiendo plegarias, pero al mismo tiempo podemos ver que esas supuestas respuestas pueden ser explicadas sin recurrir a la intervención divina como explicación o bién resultan ser conclusiones basadas en razonamientos erróneos del tipo "pasó esto, luego pasó esto otro, por lo tanto lo primero es causa de lo segundo" o más concretamente "me dolía la cabeza, recé a Dios y se me curó" pero no queda claro que una cosa sea consecuencia de la otra, por ejemplo, el hablante podría estar omitiendo que se tomó una aspirina, o ignorar que el dolor es cíclico para su caso y así innumerables explicaciones alternativas. Lo mismo podemos decir de los llamados "milagros". Los milagros son rompimientos del orden natural, suspención o violación de las leyes físicas o más comunmente se definien como "intervención divina directa". En el fondo cuando se dice que ocurrió un milagro no se está estableciendo que ocurrió un fenómeno que implica la intervención divina (o la violación de las leyes físicas) sino más bien se está adelantando una explicación para un fenómeno del cual no podemos saber qué lo provocó. La estructura es como sigue:- Ocurrió tal fenómeno.
- Me parece extraordinario.
- No le encuentro explicación natural o racional.
- Por lo tanto fue Dios.
El fenómeno mencionado en 1 no tiene que ser un fenómeno real, basta que el hablante lo considere como tal, eso no tiene importancia para el argumento comentado aquí porque haya ocurrido realmente un fenómeno o haya sido imaginario, lo que importa de cara al argumento es que se afirme que ese fenómeno fue un milagro. Cuando hablamos de "milagro" estamos admitiendo nuestra ignorancia, en realidad no sabemos qué sucedió porque no contamos con todos los datos, porque nuestros sentidos no son perfectos, porque los conocimientos científicos no son completos. Recurrir a la intervención divina como explicación es más bien una conclusión precipitada, un placebo para dejarnos tranquilos a nosotros mismos. ¿Qué nos dice esto de cara a la alternativa 3 enunciada más arriba?. Que Dios, de existir, no interviene en ningún asunto humano ni de la naturaleza. En otras palabras Dios podría haber creado el Universo, podría haberlo puesto a funcionar, estableciendo sus leyes y luego dejarlo progresar por sí mismo. Esta idea no es extraña, la sostienen los deístas. Los deístas son creyentes en la existencia de Dios solo como agente iniciador del Universo y nada más. Ésta idea puede ser rastreada en la historia hasta Aristóteles, no es nueva y ciertamente tuvo mucho auge durante el período histórico llamado "Ilustración" (finales del siglo XVIII) con Thomas Paine a la cabeza. 1.3.- Se elimina por parsimonia. Ahora bien, un Dios tal como el deísta resulta en una hipótesis indemostrable, esto quiere decir que la sola proposición de la hipótesis lleva en sí misma la imposibilidad de ser demostrada ¿cómo podemos demostrar empíricamente un hecho que no se puede reproducir o bién no puede ser corroborado en sus efectos debido a que por sí mismo no deja rastros y es por definición irreproducible?. No podemos traer a Dios y obligarle a crear universos de la misma forma que supuestamente lo hizo con el nuestro. No podemos obligar a Dios a intervenir en el Universo porque eso resulta en la violación directa de la hipótesis planteada. Por lo tanto se descarta la hipótesis recurriendo al Principio de Parsimonia el cual se usa para eliminar hipótesis que introducen entidades que no se pueden explicar. En otras palabras Dios deísta o Dios absolútamente indiferente es una explicación que no explica nada. Por lo tanto la conclusión más racional que estamos obligados a adoptar por fuerza de la razón es que Dios efectivamente no existe. Si tomamos esta conclusión como una hipótesis a considerar vemos que encaja bien con lo observado hasta ahora: el mal puede existir sin problemas ya que no hay nada que lo impida, las plegarias no son respondidas por nadie lo que implica que aquellas que se aseguran sí lo fueron, se deben atribuir a otras causas más terrenales, no existen "milagros", simplemente no sabemos qué ocurrió, lo que nos impulsa a seguir investigando hasta encontrar las causas naturales de esos fenómenos. |