Eran 2 hermanos pastusos, un día le regalaron un perrito a cada uno, que había parido la perra del vecino.
- Oye Rudecindo-le dijo un hermano al otro- ¿cómo vamos a distinguir cuál es el perro tuyo y el mío?
- Fácil Pancracio. Yo le voy a cortar el rabo al mío y así sabremos diferenciarlos.
Todo estuvo bien un tiempo. Hasta que el perro de Rudecindo tuvo un accidente con un carro y perdió el rabo. Pancracio volvió a preguntarle al hermano:
- Ahora los dos están sin rabo, ¿qué hacemos?
- Mira, Pancracio, yo le corto una oreja al mío y arreglamos el asunto.
Al tiempo los dos perros tuvieron una pelea y el perro de Rudecindo perdió también una oreja. Pancracio lloroso, le dijo al hermano:
- Si seguimos así nos quedamos sin perro. ¿Qué hacemos????
- ¡Ya se me ocurrió algo! ¡Tú te quedas con el Negro y yo me quedo con el Blanco!!...