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Antiguo 31-01-2009 , 14:57:33   #3
Jean_c
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Predeterminado Entre el mito y la realidad

Algo que caracteriza frecuentemente a las evaluaciones a las que es sometido el gobierno de Hugo Chávez son los simplismos.

Sobre todo en el plano internacional se suele escuchar que a Chávez sólo lo quieren los pobres y lo detestan los ricos.

Suele decirse –basado en las constantes declaraciones del propio mandatario- que es un enemigo férreo del gobierno de Estados Unidos y que es un emblema de la izquierda en América latina, y por qué no, del mundo.

Son justamente estas tres ideas las que originaron este artículo. El objetivo: cuestionar lo que para unos son realidades y para otros quizás clichés.

Es decir, revisar tres aspectos que se han repetido con más fuerza que otros, durante los 10 años de gobierno del controversial presidente venezolano: ¿Es revolucionario?, ¿Es enemigo de Estados Unidos? Y si ¿Sólo lo aman los pobres?

Revolucionario
¿Se puede tildar de revolucionaria a la década de gobierno de Hugo Chávez?

El Diccionario de la Real Academia Española define revolución como: “cambio violento en las instituciones políticas, económicas o sociales de una nación”.

Poco después de llegar al poder en febrero 1999 –tras ser electo dos meses antes- Chávez impulsó un nuevo espectro legal para el país, mediante la elaboración de una nueva constitución.

Menos de dos años después ya estaba pidiendo poderes especiales para legislar por decreto (algo que ha solicitado en no menos de tres veces en 10 años).

Las reformas introducidas durante su gestión han cambiado la estructura institucional del país, con la creación de nuevos poderes públicos (como el llamado Poder Popular).

Además el Estado bajo la tutela de Chávez ha tomado control de una serie de proyectos petroleros que estaban en manos de transnacionales.

En fin, una serie de reformas profundas que cambiaron el planteamiento ideológico del Estado venezolano: de un capitalismo que favorecía a la inversión privada y/o extranjera a un socialismo en el que el gobierno tiene el principal rol como motor en la economía y en toda la sociedad.

¿Pero acaso ha cambiado esto el nivel de vida de la población?

Aquí es cuando empiezan a chocar las opiniones de quienes apoyan o rechazan a Hugo Chávez.

Para un sector de la población la nueva estructura institucional le da más poder al pueblo; el otro lado de la moneda más bien indica que el poder del Estado se ha concentrado en torno de la figura presidencial.

Quizás el único punto de coincidencia entre ambas partes –que debatiblemente cabe dentro del espectro de la palabra “revolucionario”- es que el tema de la pobreza y la exclusión entró en la agenda política de este o cualquier otro gobierno en el futuro.

Lo que aseguran muchos de quienes pertenecen a los sectores más necesitados de la población es que alguien ahora les habla a ellos. Aunque en dichos estratos también es común el señalamiento de que mayor atención no necesariamente se ha traducido en la solución de los problemas.

¿Enemigo de EEUU?
La posición de Chávez hacia el gobierno de Estados Unidos –en especial hacia el ahora ex presidente George W. Bush- no ha dejado dudas.

Probablemente fue el pasado 20 de septiembre de 2006, en la Asamblea General de Naciones Unidas, donde mejor quedó reflejada esta postura.

Ante los asistentes, y desde el podio de los oradores se apersonó Hugo Chávez. Antes de iniciar su discurso hizo dos fuertes aspiraciones por la nariz. Algo extraño pareció haber olido. Su explicación no demoró: “huele a azufre” y agregó inmediatamente “el diablo estuvo por aquí”, en clara referencia a Bush.

El mandatario venezolano acusa a Washington de haberse inmiscuido en la política interna de su país e incluso de haber brindado respaldo al intento de golpe de Estado que lo separó brevemente del poder en 2002.

La Casa Blanca ha negado repetidamente dichos señalamientos, pero ello no le impidió acusar a Chávez de ser un factor de desestabilización en América Latina, así como cuestionar sus credenciales democráticas.

Sin embargo, estas profundas diferencias políticas no han hecho mella en la relación comercial.

De acuerdo a las cifras del Departamento de Energía de EE.UU., Venezuela envía diariamente más de 1 millón de barriles de crudo al mercado estadounidense.

De hecho, Estados Unidos es considerado el principal comprador del petróleo venezolano. Una relación comercial que no pareciera haberse visto afectada por los constantes dimes y diretes que han surgido en Caracas o Washington.

Para los analistas, esto se puede explicar de la siguiente manera: las diferencias políticas no eliminan el pragmatismo de las relaciones económicas.

Los expertos petroleros consideran que enviar petróleo a otros mercados –como China- puede ser más costoso para Venezuela.

Y como señala el columnista y politólogo del diario británico The Guardian, Timothy Garton Ash, “el modelo de socialismo de Hugo Chávez depende básicamente de que los capitalistas le compren el petróleo”.

¿Sólo lo aman los pobres?
No pocas veces se oye decir lo siguiente: a Chávez lo quieren los pobres y lo odian los ricos.

El propio mandatario venezolano además suele acusar a quienes lo critican públicamente –políticos, estudiantes, dirigentes sindicales u otros- de ser parte de una oligarquía que se resiste al cambio.

De acuerdo a lo que señalan diferentes sondeos de opinión en Venezuela, hay una diferencia entre las preferencias políticas de los diferentes estratos sociales del país.

Entre las clases más altas o de mayor ingreso, clasificados como los sectores A y B, se suele encontrar un mayor respaldo a la oposición venezolana.

Entre los estratos de menor ingreso la situación es inversamente proporcional. Los sectores D y E de la población tienden a votar mayoritariamente por Chávez o sus propuestas políticas.

La clase media, definida como el sector C, se registra como dividida entre una tendencia u otra.

Según ha dicho Luis Vicente León, director de Datanálisis -una de las principales empresas encuestadoras de Venezuela-, “el mito de que él es el único que puede convencer a las masas populares y que esto es una batalla entre los ricos y los pobres es falso”.

“Los ricos son sólo el 2,4% de la población total, o sea, que si es una pelea entre ricos y pobres, los ricos representan apenas alrededor de 540 mil personas, de los 26 millones, y 80% de la población está en el estrato D y E”, agregó.

Es decir, entre los estratos sociales de menos ingresos bien puede haber una división entre quienes apoyan o respaldan al presidente.

Y eso tampoco descarta a aquellos de clase media o clase media alta que pudieran coincidir con el proyecto político de Hugo Chávez.

Un estudio de opinión de Datanálisis, de septiembre del año pasado, reflejó que aproximadamente 50% de los estratos AB de la muestra se identificaba con la oposición. El porcentaje restante constituye aquellos indecisos, los que no respondieron y los que coinciden con lo que propone Hugo Chávez.

A fin de cuentas el mandatario venezolano ha ganado al menos nueve elecciones. Probablemente con los votos de los que tienen y los que no tienen.

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Before you die take a look to the sky because its the last time you'll see it



100% verdolaga
verde eres una pasion
Jean_c no está en línea   Responder Citando
 
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