| Denunciante Popular
| Encontre estoo.. aporto en algo El asesinato del Papa Juan Pablo I “Regresaremos, hija Mía, en la historia, una corta historia, y recordaremos bien lo que ha sucedido en Roma a Juan, el Papa Juan, cuyo reinado duró 33 días. Oh, hija Mía, ahora es historia, pero está puesta en el libro que enumera los desastres para la humanidad. Él recibió el horror y el martirio al tomar de una copa. Fue una copa de champagne que le fue dada por un miembro, ahora fallecido, del clero y de la Secretaría del Estado.” - Nuestra Señora, 21 de Mayo, 1983 Otro libro ha sido escrito sobre la muerte sospechosa del Papa Juan Pablo I, esta vez por un sacerdote español de nombre Padre Jesús López Sáez. Basado en el libro de David Yallop, el Padre Sáez escribe: Después de casi tres años de investigación, David Yallop escribió en su libro In God's Name (En el Nombre de Dios, 1984), que las circunstancias precisas relacionadas al descubrimiento del cuerpo de Juan Pablo I "elocuentemente demuestran que el Vaticano practicó una campaña de desinformación." El Vaticano dijo una mentira tras otra: "Mentiras acerca de pequeñas cosas, mentiras acerca de grandes cosas. Todas estas mentiras tenían un único propósito: disfrazar el hecho que Albino Luciani, el Papa Juan Pablo I, había sido asesinado." El Papa Luciani "recibió la hoja de una palma del martirio debido a sus convicciones." (Para más información...) La Hermana Vicenza La Hermana Vicenza encontró al Papa Juan Pablo I muerto aproximadamente a las 4:45 a.m. el 29 de Septiembre de 1978 y el Secretario de Estado, Cardenal Villot, la obligó a mantenerse silente, imponiéndole un juramento de silencio sobre ella para encubrir todo el asunto. Asimismo, se les prohibió a los secretarios advertirle a cualquier persona sobre los eventos sin la autorización del Cardenal Villot. Una persona fidedigna le comunicó personalmente al Padre Sáez que la Hermana Vicenza había dicho, "Pero el mundo entero tiene que saber la verdad." La Hermana Vicenza dio dos informes contradictorios acerca del estado en el cual ella primero encontró al Papa Juan Pablo I. Según sus estupefactas palabras a un grupo de sacerdotes franceses esa misma mañana, ella lo había encontrado muerto en su baño" En otro informe (sin duda arreglado por el Cardenal Villot), la Hermana Vicenza indicó que entró al cuarto y encontró al Papa sentado en su cama, "con una expresión de agonía" antes de que muriera. Esta discrepancia es muy importante: si se determinara que la Hermana Vicenza encontró al Santo Padre muerto en el baño, todavía en sus vestimentas papales, esto indicaría que el Papa Juan Pablo I murió poco tiempo después de su "brindis" con el Cardenal Villot la noche del 28 de Septiembre, 1978. El Cardenal Villot en las horas que siguieron el asesinato del Papa Juan Pablo I David Yallop reconstruye las acciones del Cardenal Villot y pinta un cuadro muy sospechoso. Se informa que a las 5 a.m. el Cardenal Villot confirmó la muerte del Santo Padre. Los anteojos del Papa, sus pantuflas y testamento desaparecieron, “ninguno de estos objetos jamás fueron vistos de nuevo." Hay especulación que pudiese haber habido vómito sobre las pantuflas, lo cual al ser examinado hubiese identificado que un veneno fue la causa de su muerte. El Cardenal Villot (o un ayudante) telefoneó a los embalsamadores y se envió un carro del Vaticano a traerlos. ¡Increíblemente, el carro estaba a la puerta de los embalsamadores a las 5:00 a.m.! Lo que sucedió en la siguiente hora es aún un misterio. No fue sino hasta las 6:00 a.m. que el Dr. Buzzonati (no el Profesor Fontana, jefe del servicio medico del Vaticano), llegó y confirmó la muerte, sin escribir un acta de defunción. El Dr. Buzzonati atribuyó la muerte a un infarto agudo del miocardio (ataque al corazón). Cerca de las 6:30 a.m. Villot comenzó a informar la noticia a los cardenales, ¡una hora y media después que los embalsamadores habían llegado! Yallop nota que, para el Cardenal Villot, los embasalmadores tuvieron prioridad ante los cardenales y el jefe del servicio médico del Vaticano. Ya para las 6 p.m. de esa noche, los Apartamentos Papales se habían lavado, limpiado y pulido totalmente. Yallop escribe que los secretarios empacaron y se llevaron toda la ropa del Papa, "incluyendo sus cartas, notas, libros y un pequeño puño de recuerdos personales... A las 6:00 p.m. todos los 19 cuartos de los Apartamentos Papales habían sido completamente vaciados de cualquier cosa remotamente asociada al Papado de Luciani." Villot hizo los arreglos para que el embasalamiento se hiciera esa noche, un procedimiento tan inusual como ilegal. ¿Por qué el apuro? También es informó que durante el embasalamiento se insistió que nada de sangre fuese drenado del cuerpo, y ninguno de los órganos tampoco debían ser removidos. Yallop nota que "una pequeña cantidad de sangre hubiese sido más que suficiente para que un científico forense estableciera la presencia de cualquier sustancia venenosa." Una coartada para el Cardenal Villot: Como el libro En el Nombre de Dios (más de 5 millones de copias han sido vendidas) atrajo la atención mundial, surgió una campaña de desinformación en 1984 para desacreditar las conclusiones de David Yallop. En un artículo noticioso que cita al Padre Giovanni Gennari (en un intento por defender a la Curia en contra de las acusaciones de la investigación periodística de David Yallop), el Padre Gennari declaró: "El predecesor de Juan Pablo II equivocadamente tomó una sobredosis de tranquilizantes... Después de su conversación con el Cardenal Villot, el Papa [Juan Pablo I ] se equivocó con la dosis que debía haber tomado." (Ouest-France, recorte noticioso sin fecha, Julio de 1984) El mismo artículo repite una declaración hecha por el Cardenal Villot en 1978, su coartada: Villot: "Lo que ocurrió fue un trágico accidente. El Papa inadvertidamente se había tomado una sobredosis de su medicina. Si se hubiese hecho una autopsia, obviamente hubiese indicado esta fatal sobredosis. Nadie hubiese creído que Su Santidad lo había hecho accidentalmente. Algunos alegarían suicidio, otros, asesinato. Se acordó que no habría una autopsia." Así la coartada del Cardenal Villot fue que el Papa Pablo I se tomó una sobredosis de su propio medicamento para presión arterial baja (Effortil). Esta coartada intencionalmente dio lugar para la especulación de suicidio, quitando la atención de la verdadera causa de la muerte de Juan Pablo I: haber sido envenenado por un miembro de la Secretaría de Estado (oficina del Cardenal Villot).
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