¿HUELGA DE PILOTOS?
Los pilotos de Fórmula 1 se están negando a firmar las superlicencias obligatorias que emite la FIA, descontentos con los precios que deben pagar por sus permisos. Después del enorme aumento de entre el 500 y el 600 por ciento que sufrieron las superlicencias en la temporada anterior, cuyas razones no fueron suficientemente explicitadas, para 2009 se dispuso un incremento otro aumento adicional: por ejemplo, el campeón mundial Lewis Hamilton tendrá que pagar más de 218 mil euros por la licencia que lo habilite a defender su título. La Asociación de Pilotos de Fórmula 1 (GPDA) recomendó a sus asociados que no firmen los documentos mientras trata por intermedio de abogados de anular el incremento.
En el 2008 los pilotos hicieron saber su descontento cuando la licencia, que costaba 1.725 euros más 456 euros por punto conseguido en el torneo, pasó a valer 10 mil euros más 2.000 por punto. Pidieron a la FIA y a Bernie Ecclestone que justificaron el incremento, y estuvieron muy cerca de ir a un conflicto en el Grand Prix de Inglaterra. "Gastamos mucho dinero en la seguridad para los pilotos" defendió en su momento el incremento Max Mosley, presidente de la FIA.
Para 2009, la licencia pasó de 10 mil a 10.400 euros y el bonus por puntos se incrementó de 2.000 a 2.100. Además, apareció un cargo compulsivo de 2.720 euros por cobro de seguro.
Aunque los incrementos parecen deberse a cuestiones inflacionarias, los pilotos están molestos porque en estos tiempos en que se disponen recortes de gastos, a ellos se los aumentan al tiempo que se habla de reducirles los salarios.
La situación será discutida en la próxima reunión de la Asociación de Equipos de Fórmula 1 (FOTA), el 3 de febrero. Los equipos están presionando a sus pilotos a firmar la superlicencia. "No firmen nada hasta tres semanas después de esa reunión" recomendó la GPDA a sus miembros a través de un e-mail.
El presidente de la FIA, Max Mosley, se mostró de acuerdo en conversar con los pilotos pero impuso como condición que éstos lo provean con documentos que contengan los detalles de sus ganancias, a fin de poder decidir si el costo de la superlicencia es demasiado alto. Pero los pilotos se niegan a ello porque los contratos son secretos y, además, porque Mosley es uno de los que más aboga por la reducción de sus salarios.
Un conflicto similar se vivió en 1982, cuando los pilotos se negaron a firmar la superlicencia previo al inicio del torneo, en Sudáfrica, y liderados por Niki Lauda y Didier Pironi, realizaron una huelga de un día, el viernes de los ensayos previos. |