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Antiguo 14-01-2009 , 00:02:16   #167
xaplos
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Shocked Me tomo la libertad de publicar esto porque me harte de autojustificaciones

EVIDENCIA QUE EXIGE UN VEREDICTO
( tomado del libro original de: Josh Mc Dowell ; adaptado por: R.E.C.G. )

La motivación de recopilar esta información no es entrar en polémicas de religión, teología, filosofía, doctrina o apologética; mucho menos ganar discusiones; si no más bien dar una muy buena base para la fe cristiana.

(El mucho conocimiento envanece, mas el amor edifica...) 1 Corintios 8:1
(El mucho estudio es fatiga de la carne...)
Eclesiastés 12:12
(El que tenga oídos para oír oiga...)
Apocalipsis 2:7
(El que lee entienda...)
Mateo 24:15 y Mateo13:14

Pongámonos de acuerdo pues y comencemos con una buena ACTITUD IMPARCIAL; recordando que el propósito de un historiador serio no es reconstruir la historia basándose en nociones preconcebidas y ajustarlas a su agrado personal, sino más bien reproducir la historia a partir de la mejor evidencia y dejar que ella hable por sí misma. (Lucas 1:1 al 4) pues recordemos que:
“un testigo veraz se muestra siempre natural y desdeña lo artificioso...” (significativas palabras del abogado Edward Clarke)

Josh McDowell comenta: Mi trabajo fue investigar evidencias bibliográficas, históricas y arqueológicas a pesar de los pro y los contra, yo por mi parte me había propuesto desacreditar el cristianismo, pues tenía preferencias y prejuicios en contra de Cristo, mas no a favor de Él; pero los resultados demostraron lo contrario de lo que yo estaba esperando comprobar y yo en base a esto tomé una decisión; y no hallé lo que quería encontrar, sino más bien confirmé mediante la investigación lo que deseaba refutar. Todo comenzó cuando todavía era alumno en el “Kellogg College” de Michigan y un grupo de estudiantes cristianos me exhortó a que examinara intelectualmente las afirmaciones del cristianismo. Yo estaba “seguro” (al menos por lo que creía saber) que el cristianismo no valía la pena; pero acepté el “desafío” y puse como primer punto a desacreditar “la resurrección de Cristo”; pero, vaya sorpresa, pues en su lugar encontré las pruebas de las evidencias más convincentes para la confiabilidad bibliográfica del Nuevo Testamento y la veracidad histórica de la Resurrección.

Escéptico o incrédulo: (Juan 20. 24 al 29) Uno no puede esperar hallar la verdad y al mismo tiempo estar pre-dispuesto a no aceptarla, por puro gusto personal, por prejuicio o por estar en desacuerdo con ella. Esto es lo que los hombres han hecho al rechazar como verídica la resurrección de Jesucristo, aún antes de comenzar siquiera una diligente investigación histórico-bibliográfica seria. Estas presuposiciones no tienen fundamentos, sino más bien son prejuicios filosóficos para auto-justificarse llamando “escepticismo” a su incredulidad y dureza de corazón. Bertrand Rusell (quien es uno de los precursores de la metafísica moderna) es un ejemplo de un “ateo inteligente”, al no tomarse siquiera la molestia de mirar el Nuevo Testamento al escribir su ensayo: “Por qué no soy cristiano”...
...pero entonces... ¿quien es más borreeego?

Y ya que... a muchos les gusta jugar con la idea de llamar “suicidio intelectual” o “fe ciega” a la fe cristiana, podemos afirmar que: nuestra fe está respaldada en evidencia histórica y arqueológica, por lo tanto es razonable y elocuente; es cierto; pudiéramos decir que tal vez “nuestra fe va mas allá de la razón, pero no va en contra de la razón”.

Según la carta de Pablo a los Hebreos (11:1) “la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (no la emoción de lo que sí se ve); a diferencia lo que puede llamarse fábula, mitología (o mito), cuento, novela, leyenda o alguna extraña filosofía donde finalmente se apela más a las emociones que a la razón (ó a los hechos históricos reales); y es que en realidad no es tan importante la cantidad de fe que uno pudiera llegar a tener, sino en donde (o más bien en Quien) esta depositada; esto es lo que le da el verdadero valor.


¿ Pues no que muy “Open Mind” ?

En una ocasión un brillante pero confuso psiquiatra me confeso con franqueza que nunca había estado dispuesto a “considerar” honestamente las fuertes aseveraciones de Jesucristo en su propia vida por temor a llegar a convencerse y por consecuencia sentirse comprometido a tener que cambiar su aparentemente cómoda y tradicional (pero a la vez vacía y necia) manera de “vivir”.


¿ Nos haría favor de ponerse de pie el verdadero “Sr. Excusa” ?

* Las excusas “intelectuales”: es que no se trata de un “no puedo”, si no mas bien de un “no quiero”, puesto que la mayoría de la gente rechaza a Cristo por una o más razones:

Ignorancia.

Con frecuencia auto-impuesta pues consideran los temas de Cristo y a la Biblia como una “aburrida” pérdida de su “valiosísimo” tiempo. (Lucas 17:33)

Orgullo.

(Mateo 9:12, Marcos 2:17, Lucas 5:31). Profesando ser sabios, se hicieron necios... (Romanos 1:22). A un estudiante le pregunte: ¿Por qué no puedes tú creer?, él me respondió: el nuevo testamento no es digno de confianza, le pregunté entonces: Si yo te comprobara que el nuevo testamento es una de las piezas de literatura antigua más dignas de confianza, entonces tu ¿si estarías dispuesto a creer?... él inmediatamente replicó un rotundo NO; bueno entonces, tu no tienes un problema en tu mente, sino mas bien en tu voluntad, le respondí: porque a pesar que yo te pudiera demostrar la evidencia bibliográfica que respalda la confiabilidad histórica del Nuevo Testamento, tu como quiera no vas a querer creer aunque insisto (si podrías hacerlo).

Problema moral.

(Juan 3:19). Una estudiante quería creer y hacer creer a otros que el cristianismo “no era histórico y que no estaba avalado por los hechos”. En su clase intentó convencer a todos sus compañeros de lo mismo; pero después de algunas preguntas que yo le hice, (comenta McDowell) ella admitió haber engañado a todos y dijo haber inventado estas “dudas intelectuales” con el fin de excusar su vida moral...

¡ups! la verdad no peca... (pero como incomoda)



...vamos; si la biblia es otro “libro” más ¿o no?

Un hombre “inteligente” que realmente ande en busca de la verdad ciertamente leería y consideraría un libro que tiene las cualidades ÚNICAS con las que cuenta la Biblia; estas singulares características están basadas en los hechos y están apoyadas por la historia.

La veracidad de la Escritura está confirmada por descubrimientos arqueológicos específicos y documentados; y existen testimonios de escépticos que han visto radicalmente cambiadas sus actitudes hacia la Biblia como resultado de la investigación arqueológica.

Comparemos pues la Biblia con los otros ”grandes libros” de influencia universal,
(de oriente y occidente) presentamos los siguientes ejemplos:

1.-El Prof. Monticio-Williams (ex profesor de Sánscrito) quien pasó 42 años estudiando los grandes libros del oriente y al compararlos con la Biblia concluyo diciendo: “Hay un gran abismo entre ella y los “Libros Sagrados” del oriente; un abismo tan profundo de diferencia que no puede ser atravesado por ninguna ciencia o pensamiento filosófico o religioso”.

2.-Desafié a un vendedor de Los Grandes Libros del Mundo Occidental a seleccionar tan solo 10 de sus grandes libros y autores que pertenecieran a:
*Una misma clase social.
*Una misma generación
*Un mismo lugar geográfico (país o continente).
*Una misma época.
*El mismo estado de ánimo.
*De la misma lengua (idioma).
Y al preguntarle si los autores estarían todos de acuerdo en sus escritos él
contesto:

No,

o qué resultaría de combinar sus escritos en un solo libro, y él contestó:

una mezcolanza.

En Egipto, Babilonia, Asiría, Fenicia, Grecia y Roma buscaremos en vano algo comparable; aun más pues ni la India o la China pueden presentar algo similar a la tradición nacional de literatura judía.(puesto que son solo depósitos literarios de una tradición distorsionada sobre sus “dinastías” ) y en conclusión:
Ni “El Corán” de el Islam,
Ni “El Bhagavad Gita” del Hinduismo,
Ni “El Mahaparinibbana Sutta” del Budismo,
Ni “El Popol Vuh” de las culturas prehispánicas en América;
es mas, ni “La Torah” del Judaísmo, esta completa sin el Nuevo Testamento;
seria pues necio, descabellado e ignorante entonces, intentar siquiera compararla con “La ILiada o La Odisea”, “La Divina Comedia”, “El Caballo de Troya”, “Operación Jesucristo”, etc...

He aquí como ejemplo de la confiabilidad histórica del Nuevo Testamento Unger nos dice que: “la confiabilidad de Lucas... (autor de el evangelio con su nombre y el libro de los “Hechos” y quien por cierto era doctor)... como historiador es incuestionable porque involucró la labor de un cuidadoso historiador, que se mostró substancialmente en el uso de fuentes confiables de documentación”...

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