Edward Budd era un joven de 18 años deseoso de progresar, trabajar y contribuir con los gastos de su casa. La vida junto a su padre, madre y otros 4 hermanos mas bien era triste y deseaba un empleo en el campo donde el aire fuera limpio y puro. Decide publicar un anuncio clasificado en el New York World el día 25 de Mayo de 1928. Al siguiente lunes, día 28 del mismo mes toca a la puerta un hombre de edad avanzada llamado Frank Howard, granjero de Farmingdale Long Island que desea tratar lo de un empleo con su hijo Edward. La señora Delia Budd manda buscar a su hijo con la menor, una niña de nombre Beatrice y mientras le da un buen vistazo al viejo visitante. El señor Howard explica que toda su vida se había dedicado a pintar y decorar interiores pero que usando sus ahorros había decidido comprar una granja. Había mantenido seis hijos fruto de su matrimonio pero tuvo que criarlos solo puesto que su esposa lo abandonó hacía una década. Su aspecto era de un hombre ya mayor, de pelo gris, bigote caído igualmente gris y de cara amable y pacifica. Mediante mucho esfuerzo ahora la granja mantenía cientos de gallinas y decenas de vacas lecheras. Pero como uno de sus ayudantes se iba a cambiar de residencia es que requería reclutar uno nuevo.
Cuando Edward llegó, el señor Howard no pudo dejar de expresar lo fuerte y crecido que era el muchacho. Justo el tipo de personal para el empleo que tenía disponible. La paga ofrecida es de 15 dólares la semana, obviamente el muchacho acepta feliz el ofrecimiento. Así la situación, el señor Howard queda en pasar el próximo sábado por Edward y su amigo Willie a quien también acepta dar trabajo. Llegado el día el viejo no llega a la cita acordada sin embargo envía una nota avisando que un compromiso lo ha demorado y promete pasar el día domingo. Los muchachos están emocionados ante la expectativa del nuevo empleo y los señores Budd satisfechos de que tan rápido haya dado resultado el anuncio en el periódico.

La familia Budd
A las 11 de la mañana del día siguiente apareció el señor Frank Howard en el domicilio de los Budd. Traía consigo fresas y queso fresco 'productos elaborados en su propia granja' la señora Budd corresponde los regalos invitando al señor Howard a que desayune con ellos. El señor Edward Budd Sr. tuvo así la oportunidad de observar al viejo y quedó con un buen sabor de boca ante la oportunidad que se presentaba a su hijo de poder trabajar en una granja con gente sana y emprendedora. A pesar de que el aspecto del señor Howard no era para impresionar en lo absoluto, la seguridad y amabilidad del mismo dejaron satisfecha cualquier duda al respecto. Una vez sentados a la mesa, entra por la puerta una niña de 10 años de edad, Grace Budd llega de la iglesia canturreando antes de saludar. De ojos color cafe grandes, cabello oscuro que contrastaban con su piel pálida y sus labios rosados impresiona a todos los hombres que la miran de cerca, no siendo la excepción el señor Frank Howard quien no puede apartar su mirada de la joven Budd. Luego le pide a la guapa niña que demuestre que tan buena es para contar y saca un fajo de billetes ante la atónita y sorprendida mirada de los Budd, quienes jamás habían visto tanto dinero junto 'Noventa y dos con cincuenta centavos...' contesta la niña y en premio le da 50 centavos para que compre dulces.
El señor Howard promete pasar mas tarde por los jóvenes a quienes les da un par de dólares 'para que se vayan al cine' puesto que antes debe atender un compromiso familiar. Su hermana había hecho una fiesta para una de sus hijas. Y justo ya para salir de la casa, con los dedos en la puerta al señor Howard se le ocurre invitar a la pequeña Grace para que lo acompañe a la fiesta de su sobrina. La señora Delia Budd pregunta que donde es la fiesta y este le responde que en la calle Columbus y la 137 y duda que deba dejar ir su niña a la tal fiesta, pero el señor Budd la convence dado que a la niña no le toca divertirse mucho, de ese modo la señora ayuda con su abrigo a la niña y la ve partir con el anciano hasta perderse de vista por la calle.
El detective William King perseveró hasta capturar a Fish
El señor Howard había prometido traer de regreso a la pequeña Grace antes de las 9 de la noche pero el tiempo paso en vano aquella tarde sin una sola noticia de la niña o del anciano. Pasaron una inaguantable noche sin dormir sufriendo por saber que estaba ocurriendo y trataban de consolarse creyendo que tal vez la fiesta se habría alargado y que la pequeña Grace estaría con la sobrina del señor Howard. Al día siguiente Edward es enviado a investigar a la dirección que había dicho el viejo, pero no encuentra el lugar y acto seguido da aviso a la policía. A continuación todo fueron malas noticias para la dolida familia Budd. De acuerdo a las primeras pesquisas no existía ni la dirección de la calle 107, ni tampoco un tal Frank Howard y mucho menos una granja de las características reportadas en Farmingdale Long Island, aquel viejo que había desaparecido con la hija de los Budd era un fraude. Fueron mostradas a la familia una serie de fotografías de conocidos abusadores, pederastras y criminales pero no hubo resultados favorables. El 7 de Junio se envían más de 1,000 volantes a las estaciones de policía donde se detalla el aspecto de secuestrada y secuestrador. Esta acción desata una fiebre de avistamientos de la niña Grace, muchos de los cuales resultan engaños pero a pesar de todo cada caso tuvo que ser revisado por los 20 detectives que se hacían cargo del caso. Pero hubo un par de evidencias sólidas. La policía pudo hallar la oficina de la 'Western Union' desde la cual el tal Frank Howard había enviado el recado del sábado e inclusive se recuperó la nota original escrita a mano. También se pudo encontrar el carrito donde se había comprado el queso fresco que Howard había regalado a la familia la mañana del domingo. Estos hallazgos fueron en el East Harlem, por lo que la zona adquirió el foco de las investigaciones policíacas.

Volante con la información del secuestro
De hecho para la policía de Nueva York la desaparición de menores no era un crimen desconocido. En 1927 se había reportado la desaparición de Billy Gaffney. El 11 de Febrero jugaba afuera de su casa con un niño de 3 años y cerca estaba otro muchachito de 12 años cuidando a una hermana menor, pero este tuvo que entrar a casa al escuchar el llanto de la bebe y minutos después al regresar notó la ausencia del par de chicos y le contó al papa del niño mas pequeño que también se llamaba Billy. Tras la consabida búsqueda hallaron al pequeño Billy en la azotea del edificio y la pregunta obligada fue '¿Dónde esta Billy Gaffney?...' a lo que el niño responde que el coco se lo llevó, literalmente 'The boogey man took him.' Al día siguiente inició la búsqueda por los alrededores pues se pensó que el niño pudo haber caminado y caído en el canal de aguas negras cercano o en algún agujero de construcción. Nadie tomo en cuenta la opinión del pequeño testigo y su sencilla descripción del secuestrador. Ante la futilidad de aquellos esfuerzos a alguien se le ocurre escuchar con atención a la descripción dada por el niñito quien relata que el 'boogey man' es un viejito de complexión delgada, con bigote y cabello grises. Sin embargo la policía no presta gran atención a esta interesante descripción que NO es conectada con un anterior crimen adjudicado al 'Grey Man'... el hombre gris en español.