La selección italiana igualó 1-1 en Grecia y logró extender su récord de invicto
ROMA -- Fue poco más que un entrenamiento, por cierto. Pero permitió extender la racha invicta, consiguiendo superar, con 31 partidos útiles consecutivos, la mítica marca (dos mundiales, con medalla de oro olímpica de por medio) de Vittorio Pozzo.

AP
Luca Toni marcó el único gol de Italia en Grecia
Además, también hubo algunas indicaciones interesantes y seguramente postivas, como por ejemplo la vuelta al gol de Luca Toni, luego de una ayuna de 11 encuentros, y otras que veremos más en detalle enseguida.
En suma, el empate que la selección italiana de fútbol obtuvo ante su similar de Grecia, como visitante en Atenas, un 1 a 1 producto de los tantos de Ghekas y Toni, fue un buen resultado.
En realidad, eso del récord se está volviendo un tema importante. El técnico, y también sus jugadores, saben que están escribiendo historia, puesto que, en los libros, esta marca quedará hasta que otros, seguramente en muchos años más, no logren quebrarla.
Entonces, eso le entrega una motivación importante a esos mismo italianos que, normalmente, en este tipo de amistoso internacional de entresemana, justo en la víspera del Clásico de Italia entre Juventus e Inter, coleccionaban papelones al por mayor.
En cambio, ahora por un lado el entrenador se cuida y aprovecha para hacer pruebas muy valiosas: por ejemplo, hubiera sido absurdo llamarlo a Del Piero en un momento así, mientras que fue una excelente ocasión para probarlo a Giuseppe Rossi.
Por su lado, los jugadores se empeñan bastante y, obviamente sin exagerar, ponen ese mínimo de competitividad, más que suficiente para no pasar vergüenza y sacar algo positivo de ese molesto "entrenamiento" azzurro.
EL NUEVO QUE AVANZA
Marcello Lippi tuvo que manejarse con algunas ausencias importantes: ya dijimos de Del Piero, además Buffón, Pirlo, Zambrotta y Di Natale lesionados. El entrenador, con mucha inteligencia, aprovechó para experimentar.
Adelante estuvieron Toni, que necesitaba destrabarse y por suerte lo logró, Camoranesi, que vuelve de una lesión e inclusive aún no había sido titular en Juventus, y la novedad Giuseppe Rossi, quien está haciendo muy bien en España y todos pedían a gritos. En defensa, Bonera jugaba por derecha, Cannavaro y Chiellini eran los centrales y Grosso se movía por izquierda, mientras que en el medio, junto a los mundialistas Gattuso y De Rossi, se ubicaba Montolivo.
Como se ve, un mix casi perfecto entre veteranos aún válidos y el nuevo que avanza: algo que se incrementó aún más en la segunda etapa cuando, con los ingresos de Pepe, Gilardino y Maggio, esa sensación de frescura fue tan intensa que el equipo jugó bastante mejor.
Pero vayamos por partes. La primera etapa fue bastante mediocre. Italia mantuvo siempre la iniciativa, pero sin lograr crear grandes peligros: apenas un derechazo de volea de Gattuso, como siempre el más generoso en la cancha, y un zurdazo central de Rossi, que encontraron atento al arquero local.
Que, a su vez, tuvieron un par de llegadas: un golpe de cabeza de Katsouranis y un gol anulado (correctamente, por cierto), a Mantzios.
GUSTÓ MÁS EL 4-4-2
En el complemento, como dijimos, la música cambió bastante, porque Lippi lo puso a Pepe por Montolivo, pasando a un 4-4-2 con Camoranesi y el mismo Pepe aleros. Un esquema en el que Rossi seguramente, pero también Toni que al Bayern juega parecido, se mueven mucho mejor, y por eso Italia fue al frente y tuvo su mejor segmento en el match.
Dos las ocasiones creadas en ese tramo inicial del complemento: un zurdazo de Toni que Tzorvas atajó con el pie extendido, y un violento disparo de Camoranesi, que el mismo arquero envió esforzadamente al córner.
Como suele pasar, con el primer contragolpe el local se puso en ventaja: mérito del recién ingresado Ghekas, quien aprovechó un error en anticipo de Legrottaglie para picar por vías centrales y recibir el cuchillazo, perfectamente habilitado, para luego fucilarlo a De Sanctis con un derechazo cruzado.
No le gustó ni medio, a Italia, que se lanzó hacia adelante y encontró el empate en apenas cuatro minutos: De Rossi metió el centro al segundo palo donde Toni, especialidad de la casa, le ganó a su marca en el salto y cabeceó muy bien al gol.
Luego llegaron los cambios, Gilardino por Toni y Maggio por Camoranesi, y el 4-4-2 que se dibujó con ellos en la cancha (luego también ingresó Iaquinta por Rossi, sin que eso implicara un cambio táctico) entregó un fútbol mucho más rápido, bonito y divertido: un camino que, en el futuro, habrá que tener presente y que parece asociarse muy bien con las caras nuevas del equipo.
Así y todo, fue poco más que un entrenamiento: el espectáculo fue bueno, porque el ritmo se mantuvo aceptable y había algún especio para probar toques bonitos y juego asociado por parte de ambos equipos. Fue de ida y vuelta, con algunas ocasiones repartidas pero nada de relevante técnicamente.
LA ALEGRÍA DE LIPPI
Al final, el rostro de Lippi transmitía una más que entendible alegría. De cualquier manera, el entrenador trató de minimizar el relieve de la marca conseguida, al afirmar que "la racha tiene alguna importancia porque en el medio estuvo un Mundial ganado, porque de otra manera sería un número sin mucho sentido. Ahora, nos viene muy bien para el trabajo de ir construyendo un equipo nuevo en marcha hacia Sudáfrica".
Este fue el último partido del trabajoso 2008 de Italia, que vivió las emociones y las amarguras de la Eurocopa y el regreso de Marcello Lippi, luego de la controvertida experiencia de Donadoni. El balance total no es del todo malo: claro que esa derrota por penales ante España inclinó el fiel hacia el lado negativo, pero este récord de alguna manera volvió a enderezarlo.
La vuelta será el 10 de febrero en Londres, un prestigioso amistoso internacional ante Brasil; luego, habrá que concentrarse de vuelta en la clasificación mundialista.