Alicia piensa que parte del fenómeno tuvo que ver con que eran mujeres: “Si hubiéramos sido dos pibes no nos habrían dado tanta bola. Eramos dos personalidades fuertes y cada una quería hacer sus cosas: a ella no le copaba el reggae y a mí sí. Sé que tuvimos influencia en los chicos que iban a la escuela, que quizá no sabían nada de Historia argentina. No es que sea una gran erudita, pero ni siquiera sabían que los derechos humanos no fueron respetados”. Los comienzos de Alika (el nombre más antiguo de Alicia, de origen etíope) datan del ‘99. Por entonces le llegó un casete con el Sindicato de la Danza y se fue a Chile a buscarlos: “Si acá me sentía como una alienígena, allá me sentía en familia”.
Esa experiencia del rastafarismo les dio a las filosas palabras que Alicia disparaba en AMM una dimensión espiritual. Ahora sus líricas tienen otra perspectiva. Alika quiere recuperar la sabiduría de los antiguos reinos. “Me gusta que la música sea para todo el mundo, sea o no rasta. El mensaje es de respeto y de dignidad. Canto para todas las personas que quieren justicia en el mundo, las otras se quedaron afuera.” Nueva Alianza se abrió su propio camino, por la destreza (propia de hip hop) para apropiarse de cadencias afrocaribeñas o centroamericanas; claro que el reggaetón también está vinculado con las similitudes al raggamuffin. “En vivo tocamos un par de reggaetones, es un género que nos gusta. Me acuerdo de haberme copado con discos de Ivy Queen y DJ Nelson que llegaban de Puerto Rico. Acá en Lugano se matan escuchando Tego Calderón. ¿Sabés como va a explotar acá el reggaetón?”
En Alika & Nueva Alianza se percibe la intención de esbozar una estética latinoamericana en clave rasta de la mano de una crítica a Occidente. Pero que no se agota en eso sino que tiene su origen en la necesidad de encontrar una identidad propia. “Tiene que ver con que el idioma es el mismo. Acá la gente no sabe ni de dónde viene. Siempre dicen que en América latina no hay cultura, que los peruanos no tienen cultura. ¿Y los incas? ¿Y los mayas y los aztecas? Se dice siempre que la Argentina es el país con más cultura de Latinoamérica y que nos envidian por eso, pero pienso que eso es totalmente falso. Es al revés: la Argentina es un re-buen ejemplo de cómo se le puede lavar el cerebro a la gente, cómo se puede extraer toda la cultura autóctona. Eso es algo que ves claramente cuando viajás por otros países latinoamericanos.”
Cuando se la escucha a Alika cantar “Cómo le gustan los menores al obispo, como le gusta la cocaína al ministro”, mencionar a la tribu de Juda e inflamarse con su devoción rastafari, la figura de Fidel Nadal aparece como una referencia ineludible: “A mí, Lumumba me re-gustaba. Fue la primera banda de ‘reggae consciente’ de acá. Pero la verdadera manifestación del hip hop local es la cumbia. En el ‘94 dije que acá el original gangsta era Sopapita. La mayoría de la gente escucha cumbia y eso es cultura popular. Y ahora la cumbia se está mezclando cada vez más con el reggae. Los grupos de cumbia de ahora son medio raggamuffin. Y la cumbia va absorber el reggaetón. Eso está pasando.”
Cuando se la escucha a Alika cantar “Cómo le gustan los menores al obispo, como le gusta la cocaína al ministro”, mencionar a la tribu de Juda e inflamarse con su devoción rastafari, la figura de Fidel Nadal aparece como una referencia ineludible: “A mí, Lumumba me re-gustaba. Fue la primera banda de ‘reggae consciente’ de acá. Pero la verdadera manifestación del hip hop local es la cumbia. En el ‘94 dije que acá el original gangsta era Sopapita. La mayoría de la gente escucha cumbia y eso es cultura popular. Y ahora la cumbia se está mezclando cada vez más con el reggae. Los grupos de cumbia de ahora son medio raggamuffin. Y la cumbia va absorber el reggaetón. Eso está pasando.”
__________________ Porque si viene por ti, Entonces viene por mi. Porque estare alli. Porque nos necesitamos uno al otro en la oscuridad Y si te aterroriza, Entonces me aterroriza |