Una vez, un mocho de manos y pies, aprovecha la Semana Santa y se va a la playa con su mujer. A pesar de su impedimento la pasó muy bien y en los últimos días se le ocurrió dar un paseito en lancha. Y efectivamente esa noche lo hace, él y su mujer buscan un lanchero y se van. Mientras el mocho esta maravillado con el mar, su mujer y el lanchero están "coqueteándose", entonces la mujer le susurra algo al lanchero y el lanchero la mira por un momento y de pronto hace una curva cerrada con la lancha y el pobre mocho se cae, y mientras se hunde los dos conspiradores se marchan.
Cuando se comienza a hundir el mocho empieza a moverse como puede y de alguna manera sale a la superficie y se empieza a mover hacia la playa hasta que al fin, medio muerto, medio ahogado las olas lo depositan en la arena. Al cabo de unos pocos segundos pasa un tipo con una borrachera que ni le cuento, y el mocho, como puede y sin aire casi le dice:
- Se... señor... ayu...de...me...
El borracho se para al lado del mochito, y lo mira por un momento...luego se agacha, mira al mocho y dice:
- lo que me faltaba ¡A mi no me habla ninguna tortuga!...
Y lo mandó al mar de una patada.