De esta forma el punk debió soportar una necesaria transformación para no morir como a las modas lo indica el destino. Olvidando quizás la estética de la que el big brother ya se

había adueñado como novedad, fueron muchos los que ya no aceptaron la etiqueta de punk rock para su música ni los atuendos característicos que empezaban a aparecer en las postales londinenses modelados por jóvenes de crestas prolijas y borsegos lustrosos frente al Big Ben. Así, sobre las cenizas de la revolución punk, el mensaje llega a través de grupos como
Mano Negra,
Todos Tus Muertos, o la gran cantidad de grupos que (sin poder ser ubicados bajo el rótulo de punks) mantienen pura la esencia de aquellas ideas inmortales de manera mucho más fiel que aquellos que a pesar de su cresta y su remera de anarquía dedican sus horas a cantar loas en honor a la cerveza sin que esto abra la cabeza de su audiencia.
Si el punk fue: una moda, un fracaso o una de las más importantes revoluciones artísticas de los últimos años, quedará para el debate permanente. Lo cierto es que podemos hablar de música antes y después del punk y por ende de un mundo antes y después del
punk.
Como todo movimiento social, tenga las características que tenga, debemos tener en cuenta que sus implicancias van más allá de lo visible y que en este sentido las cenizas del punk siguen allí para recordar aquel atentado contra el super-mercado. El
punk fue acción, reacción; y fue también el mejor ejemplo de que cuando hay algo que decir es más efectivo un micrófono y una
guitarra que un casco y un arma.
ESTAS MUERTO
NO TIENES MAS OPCIÓN NI OPORTUNIDAD / NO BUSQUES TU FUTURO, NO /
ESTAS MUERTO / ESTAS MUERTO ANTES DE NACER /
PERO NOSOTROS NO QUEREMOS NADA
[...] SERÁ LO QUE YO QUIERA NO LO QUE TU DIGAS /
SERÁ LO QUE YO DIGA NO LO QUE TU QUIERAS /
ASÍ ES ELLA NUESTRA GRAN SOCIEDAD /
HAY QUE GASTARSE PARA TENERLO PRONTO.
(LOS VIOLADORES 1983)