El punk había nacido con una fuerza espontánea que mezcló con artística potencia pensamientos adoptados sui generis que iban de Nietzsche a Marx pasando por toda una gama de pensadores, que aunque anónimos, dejaron deslizar sospechas sobre el horizonte perfecto que algunos se esmeraban en dibujar. Pero a medida que el árbol punk extendía sus ramas para poner en la vidriera lo más avergonzante de la sociedad se iban dando procesos que si bien hicieron circular su discurso, atentaron contra su contundencia.