El rostro de la mujer como zona erógena
el rostro femenino posee diversas zonas erógenas que van desde el nacimiento del cabello, hasta la frente, las sienes, las cejas, los párpados y las mejillas. Las mujeres preferimos las caricias sutiles y que nos toquen plena y directamente el rostro. Para muchas de nosotras la boca es una de las zonas más excitantes, ya que puede ser estimulada con rapidez ya sea con la yema de los dedos o con simples besos; es un detonante femenino que puede encender de inmediato todo nuestro cuerpo, haciendo reaccionar los senos y genitales. Técnica "Provocasonidos"
"Cómo hacer que tu hombre dé alaridos". Acaríciale por 20 minutos sus puntos eróticos (pásale la lengua por el borde de la oreja, recorre con tu dedo toda el área que conecta el torso con las piernas, acaricia el vello del pecho...), pero no toques sus partes privadas hasta que casi te lo pida de rodillas. no dejes que te penetre hasta que lo veas gimiendo. ¡El resultado es grandioso! ¿Tu deseo sexual está un poco bajo?
Eso es fácil de arreglar. Piensa como un hombre. Los hombres piensan en el sexo un millón de veces al día. Si entran en un autobús, las vibraciones del ómnibus les provocan fantasías; si salen a almorzar, se imaginan a la camarera desnuda; si están en un mítin, piensan en que te llevan a la cama... por eso siempre están listos para la acción’. Hasta el propósito de pensar en el sexo cada media hora. Al inicio te esforzarás, pero ya por la tarde estarás absorta en pensamientos lascivos. Y cuando llegues a casa, tú hombre apenas podrá mantenerse a la par contigo”. EI poder erótico del cuello. Esta parte es una bomba atómica, sobre todo la parte posterior (es decir, la nuca) y los costados. Se ha comprobado que el hombre que acepta se le den besos en su cuello, significa que está dispuesto a recibir caricias semejantes en todo su cuerpo. “Los brazos, axilas, manos, espalda y todo el bajo abdomen pueden ser estimulados eróticamente por una amante atenta y hacer que su amado disfrute mejor de este momento”, Pensamiento del Día
El ser humano sobrevive a los terremotos, a los horrores de la enfermedad, y a todos los tormentos del alma, pero la tragedia mas torturante de todos los tiempos ha sido, es y será la tragedia de la alcoba. |